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martes, 7 de octubre de 2008

Patinar




Ayer hice algo que tenía ganas de hacer desde pequeña; ha tenido que llegar mi hija y picarme para que me atreviera. Y ha sido grandioso.

Me he subido a unos patines. Buf, es tremendo, qué sensación de inseguridad y qué susto ver al instructor diciendo "Ahora, tienes que levantarte..." y tú ahí, con una pierna con la rodilla en el suelo y con la otra apoyando el pie (¿apoyando? ¡¡si hay ruedas debajo!!), preguntándote cómo lo haces... y el profe que te tiende una mano, te cuenta el truco de plegar las rodillas, llevar las manos a ellas y mantener tu cuerpo hacia delante. Y, de repente, ¡¡zas!!, estás ahí, encima de tus patines y una sonrisa así de grande en la cara y te atreves a dar los primeros pasitos... Qué sensación de volver a aprender a andar; antes de acabar la primera vuelta me había caído de culo ("¡¡No, mal!! Hay que caer hacia delante...") y me estaba partiendo en el suelo porque recordé los primeros pasos de María. Aunque ella llevaba el dodotis y supongo que algo le amortiguaría...

Poco a poco. Esas palabras me iban llevando. Poco a poco. Pero ¡es que es tan agradable y tan divertido! Sin apenas esfuerzo avanzas, de una forma ingrávida, como sólo he notado en el agua... Eso sí, mis piernas tienen una ligera tendencia a ir solas, sin hacerme mucho caso; la izquierda, sobre todo, tiene la extraña costumbre de abandonar a la derecha a su suerte. Y, entonces, la pierna derecha se me hace la interesante y no quiere seguir a la izquierda. Y ya me veis a mí, intentando poner paz entre mis piernas para que dejen de separarse y yo no me caig... ¡ays! Casi. ¡¡Ays!! Ahora no. Otra culada.

Y fueron cinco. Lo mejor de todo, que a la tercera ya fui capaz de levantarme sola. Sudé. Me reí. Disfruté. Caí. Me levanté. Once vueltas al circuito. Cinco culadas. Mucho sudor. Muchas risas. Mucha concentración. "¿Cómo se hace la marcha atrás?" Más risas.

Ya os iré contando... :-)

martes, 26 de agosto de 2008

Fruncir el ceño






No estoy soñando ni delirando,
estoy frunciendo el ceño,
no es que me deslumbre al mirar al cielo.
Silbando, gritando, ladrando,
aullando a Dios.

Lástima de peso pesado
en la era de lo ultraligero,
subiendo la guardia perplejo,
recibiendo castigo sin parar...
un poco de amor no estaría mal...


Y de regalo, un EP :-)


martes, 12 de agosto de 2008

Bailar


¿Quién dijo que el pianista no puede bailar?






"Take piano: keys begin, keys end. You know there are 88 of them. Nobody can tell you any different. They are not infinite. You're infinite... And on those keys, the music that you can make... is infinite. I like that. That I can live by...

sábado, 21 de junio de 2008

Desear






Un centímetro. Un espacio lleno de escalofríos.
Tus labios a un centímetro de mi cuello.
Mi piel a un centímetro de erizarse.
Mis piernas a un centímetro de rendirse.

Qué lento ese centímetro.
Qué hambre de caricias y qué sed de piel...

Pelear sólo para volver a rendirse,
Rendirse sólo para volver a pelear.

Qué lento ese centímetro.
Qué difícil no cruzar ese puente, esperando...

Ya vienes. Ya voy.
Déjame paladear ese centímetro,
déjame cruzarlo con los ojos cerrados,
déjame prepararme para tus labios.

Tus labios a un centímetro de mi cuello.
Vamos... acalla ese vacío que has escarbado en mi vientre.

martes, 20 de mayo de 2008

Morir


Me rondan ideas sobre la muerte por la cabeza desde hace algún tiempo. Pongamos que desde que vi el vídeo del profesor Andy Pausch (... por no remontarme más atrás en el tiempo). Y, una de estas mañanas, al pasar el autobús frente al tanatorio, pensé en mi madre pagando a "El Ocaso", casi desde el día que nací, para asegurarme un buen entierro (es curioso, a mí ni se me ha pasado por la cabeza hacer eso con mi hija...). Y pensé que sería un gasto inútil si quiero que me incineren. Y pensé que esperaba que a María le devolvieran el dinero si llegaba el caso (a una amiga le pasó cuando murió su padre). Y pensé en qué diantres me gustaría que hicieran con mis cenizas. Lo del mar es muy típico, pero el pobre Mediterráneo está ya el pobre como para que le caigan más cosas encima. Y mi mar, mi Atlántico, pilla algo lejos desde aquí. Claro que tampoco sé dónde me voy a morir. Y tampoco sé si quiero que hagan algo con mis cenizas.

También me acordé de cuando fuimos a esparcir las cenizas de Pedro. Me costó vencer una cierta aprensión inicial y meter la mano en la urna. Era una sensación rara, había ceniza pero también arenilla (¿los huesos?). Sé que metí la mano, tiré cenizas y me quedó ceniza pegada a la piel y metida entre las uñas. Y parte de esa ceniza la respiré (hacía viento) y me cayó en los ojos, además de notarla en mis manos. Y me dio una sensación rara, mezcla de escalofríos, pero también una sensación plácida, por llevarle pegado y, de alguna manera, "llevármelo puesto", llevarlo conmigo.

Al margen de estas ideas de sueño mañanero y matutino en el autobús, está la sensación... no, la certeza, de lo mal que afrontamos lo más natural y lo más conocido de nuestra vida: que igual que empezó, acaba. Pero mientras nadie suele preocuparse por lo que pasaba antes, sí solemos hacerlo por lo que pasará después. Claro, somos taaan importantes. No puedo concebir la vida después de mi muerte, al mundo le faltará algo... mejor pensar que soy perdurable ¿no?

A mi pequeño ego le puede venir bien engañarse. Pero, seguramente, lo que pasará después es lo mismo que pasó antes: nada. El mundo funcionaba sin mí, y seguirá funcionando sin mí. Seré yo la que no funcione, no confundamos términos.

Cada cual es libre de consolarse como quiera (si es que lo necesita y cuando lo necesite), con religión, esoterismo, o lo que mejor le venga. Yo estoy convencida de que no vendrá nada. Antes me daba algo de vértigo, pero ya no. Pensaba en ello por culpa de una amigo. Ya me dirán ustedes que tiene de trascendente la película de "Speed Racer", más allá de mis recuerdos de infancia del bueno de Meteoro. Pues un poquito antes de empezar va este y me pregunta: "Si dentro de tres días un meteorito fuera a arrasar el planeta Tierra completamente, ¿qué harías?". Me quedé pensando y pregunté a mi vez: "¿Se supone que Bruce Willis no está disponible, verdad?". "No, está apagando incendios en el Sol..". Honradamente, en ese momento no le di muchas vueltas, que empezó la película y los títulos de créditos eran lo bastante psicodélicos como para marearme por sí solos.

Pero el tema quedó en mi cabeza, procesándose en background. Y, después de considerar muchas posibilidades más o menos noveleras, sólo quedó una cosa clara en mi cabeza: la diferencia entre que me quedaran tres días o tres veces tres mil... ahora mismo tampoco lo sé. Aclarado eso y dejando de lado en la influencia que podría tener en mi comportamiento el del resto de la población en una situación de pánico... y sabiendo que ni siquiera tendría que preocuparme por asegurar la situación de mi hija una vez yo hubiera desaparecido (porque ella vive en el mismo planeta que yo)... sentí una infinita paz, la inmensidad por delante, como el increíble hombre menguante en la escena final.... Vaya, esto no es mío, lo he cogido prestado de alguna canción. Pero es verídico: puede que últimamente vaya muy pillada de tiempo, pero en lo primero que pensé fue en tiempo libre para hablar con mis amigos, para leer, para estar en la playa mirando el mar sin sentimiento de culpa, sin estar postergando nada, porque no habría nada que hacer... salvo vivir esos tres días.

El caso es que la pregunta también me hizo recordar el día que María me dijo que le daba miedo la muerte. No sé si salió de su cabeza o es que ha prestado oídos a quien no debía. El caso es que me quedé mirando para ella y le dije "No tengas miedo a la muerte, que ahí ya no te puede pasar nada. Ten miedo a fastidiarla en la vida, que es dónde tú decides y dónde puedes desperdiciar tus oportunidades y perder la oportunidad de vivirla bien...". No sé si me entendió; tampoco sé si se lo dije a ella o me lo estaba diciendo a mí, porque eso fue poco después de irme de casa.

Sí, miedo a fastidiarla en vida... bueno, y miedo al dolor, eso sí tengo que reconocerlo. Espero que el meteorito ese tenga garantía de rapidez y eficacia. Es curioso, el pasado viernes asistí a una conferencia y, casi al final, el conferenciante comentaba el caso de uno de sus tíos, que era sacerdote y que, cuando tenía ochenta años, le había confesado que era ateo. Cuando este le preguntó escandalizado que cómo podía ser eso y cómo se entendía (teniendo en cuenta su condición de sacerdote) su tío le dijo "He pasado toda mi vida ayudando a la gente a consolarse y lo he hecho bien, estoy feliz. Sólo hay algo que me preocupa, que es el dolor ¿tú no dejarás que sufra, verdad?". Al margen de las reflexiones sobre noticias sociales que me puedan venir a la cabeza, me alegra saber que el buen hombre murió a los 82 años de un infarto y sin enterarse. Descanse en paz. Como algún día espero descansar yo.

No sé muy bien cómo acabar esta entrada; será porque tengo la sensación de que os he ido soltando ideas que me han ido asaltando estos últimos tiempos, sin hilvanarlas ni darle forma. Disculpad por la impudicia, más cuando es completamente gratuita. Y aceptad con las disculpas este vídeo que me pasó un amigo:





Echadle un ojo a la letra. Igual os ayuda, como a mí, a reír... pensando en que no es tan terrible, no soy tan importante, no soy imprescindible. Sólo hay que vivir y vivir plenamente. Y luego, descansar. Vaya, qué dos cosas... vivir bien, descansar mejor :-)

sábado, 17 de mayo de 2008

Celebrar

Casi se me pasa el cumpleaños: hace cinco años que dejé de fumar.
Y no me cansaré de presumir de ello en la vida.
Ni de celebrarlo.
Ni de invitarte a dejarlo si fumas :-)




La foto se ve más grande si picas sobre ella; es de aquí y la encontré esta mañana en menéame



oooOOooo


Actualización: Vengo de cenar y... acabo de decidir que a partir de ahora sólo dejaré propina en los restaurantes que tengan áreas de fumador y no fumador o sólo no fumador. Odio volver a casa con la ropa apestando a tabaco (y el pelo y la piel...) pero, sobre todo, no entiendo esa política tan mal traída de negocio, en el que prima la atención al que menos atención tiene con los demás.

sábado, 8 de marzo de 2008

Sanar


Sanar.
(Del lat. sanāre).
1. tr. Restituir a alguien la salud que había perdido.
2. intr. Dicho de un enfermo: Recobrar la salud.





Es para ti.

Muchas veces me quedo sin saber que decir a la gente que quiero y que no lo está pasando muy bien.
Qué suerte que haya poetas a los que pedir ayuda :-)

jueves, 20 de diciembre de 2007

Regalar

Lista de regalos:

... he visto huellas en la nieve...

... me ha buscado para compartir una buena noticia...

... me ha hecho el regalo de hacerme un regalo...

... ha llenado mi mano vacía con su mano, y mi cara alma de sonrisas...


Y muchos besos, y muchos abrazos, y muchas sonrisas. Y muchas risas.
Y bombones.

¡Qué bello es regalar! Y qué suerte tengo...


miércoles, 21 de noviembre de 2007

Superar


Estoy contenta. Luz Casal ha superado un cáncer de mama; me alegro por ella, por mí (me gusta como canta esta mujer) y por todas las mujeres. Y por la humanidad en general, qué diantres.

Y luego me quedo pensando. Al hablar del cáncer nunca decimos "se ha curado" como en otras enfermedades. Decimos "se ha superado". Es como si reconociéramos que, bueno, ha pasado por esta vez, se ha superado y vamos a ponernos otra vez en marcha, pero con el resquemor de que algo puede quedar por dentro... que igual esas células caprichosas no han entendido el daño que hacen multiplicándose tan aprisa.

También solemos utilizar el verbo superar para referirnos a las secuelas de las relaciones que acaban mal. ¿Quiere eso decir que no te curas de ellas? ¿te puedes curar de esa sensación de tener un trocito de ti vacío y como rellenándose de escarcha? ¿o te tienes que conformar con poder superar el que los sueños que tuviste un día, las ilusiones, los proyectos, las alegrías, las dificultades, las complicidades... se vengan abajo y te dejen con cara de póker, mirando por la ventana como si estuvieras viendo algo interesante a través del cristal? Ayer, haciendo la cena, me puse a pensar en papeles y me sorprendí a mí misma intentando apartarlos de mi cabeza -¿los papeles, los pensamientos, a él, qué?- con el mismo movimiento que me sale cuando pienso en la muerte y la quiero sacar de allí... ¡Idiota! :-) ¿Sigues jugando a cerrar los ojos y decir "No estoy", como los nenes? Míralo. No te hará daño si no te dejas. Lo estás haciendo bien, sigue. Cúrate.

El cáncer es una enfermedad. Y el cáncer se cura. Te puede matar. Pero lo único que de verdad de verdad te mata, es la vida.

Felicidades, Luz, te has curado.
Felicidades, servidora.



jueves, 25 de octubre de 2007

Correr


Ayer fui a correr. Hoy me está pasando algo de factura... en honor a la verdad, creo que la culpa es más de ir arrastrando una bolsa de deportes más grande que yo, que del propio entrenamiento.

No me gusta mucho correr. Este año me he aliado con un compañero: a él no le entusiasma nadar, pero le gusta correr. A mí no me entusiasma correr, pero me encanta nadar. Y nos hemos apuntado juntos a natación y a atletismo. Esperemos que la simbiosis produzca el efecto deseado (engancharnos los dos en lo que no nos emociona) y no el nocivo (¡pasar los dos de todo!).

Así que, allá fui ayer. Estoy contenta. Es muy posible que llevara desde Marzo sin correr. Y nunca se me ha dado muy bien. Pero la entrenadora dijo que media hora rodando para calentar. Me lo vi cuesta arriba, pero dije "¿Y por qué no?".

Empezamos. Éramos este compañero y yo, solos, al principio; en la siguiente vuelta se enganchó otro. En la segunda, otros dos. Hicimos cinco vueltas todos juntos; es muy agradable ir rodando con amigos, charlando de tonterías y riendo. Pero llega un momento en que cada cual ha de saber cómo debe correr si quiere cumplir su objetivo.

Has de centrarte, encontrar tu ritmo. Si sigues con ese grupo, te puedes quemar. Se fueron, poco a poco, y seguí corriendo sola. Has de dejar de buscar referencias fuera de ti misma. Dejar pasar al grupo de los profesionales, esos que ya están pensando en la próxima maratón, sin que te arrastren (cada vez que me adelantan, me concentro en mirar la punta de mis propias zapatillas, no debo perder mi propio ritmo). Saludar a un grupo de descolgados, que han empezado algo más tarde que tú y van bastante más alegres; pero no dejarse arrastrar (no debo perder mi propio ritmo). Tienes que saber cuál es tu objetivo, cómo quieres conseguirlo y cómo administrarte para lograrlo (no debo perder mi propio ritmo).

Y es agradable. Es algo más aburrido, porque corres sola. Pero, al mismo tiempo, es un tiempo que puedes aprovechar para observarte, para conocerte, para saber hasta donde estás dispuesta a llegar. Y sí, es un reto mantener ese ritmillo sin que nadie te obligue, sólo tú misma, para cumplir ese objetivo. Y también, por qué no, es agradable imponerte un reto y notar que el cuerpo responde... hay algo animal en sentirte satisfecha con tu propio esfuerzo físico.

Antes de empezar, la monitora nos había pasado un cuestionario. Hábitos, horas de entrenamiento a la semana y expectativas ante el entrenamiento de este año. Creo que puse "mantener el punto de forma y disfrutarlo". No me parecen malos objetivos: observarte, conocerte, ver tus límites y buscarlos, explorarte, disfrutar...

Hmmm... seguía hablando de correr, ¿verdad? Es posible que me guste más de lo que creía.



(... estás resultando ser una mala influencia, llevo unos días con Jackson Browne en la cabeza por tu culpa.)

lunes, 15 de octubre de 2007

Ubuntear


¿Cómo? ¿Que no existe ese infinitivo?

-"¿Cuánta peña, no?"
-"... ¿¿... ?? "
-"... que pone que hay 77 usuarios y 592 invitados en línea; en ubuntu-es, digo..."
-"¡Ah, sí!... es lo habitual"

Pues anda que no hay gente a la que desengañar, pues. Todos esos están ubunteando. De hecho, están ubuntuesando. Y, que quieres que te diga. Que servidora, a la RAE, le ha perdido un poco el aquel desde que aceptaron cederrón como animal de compañía.

Yo me he metido a escribir esto por culpa de yasabestúquién, que es un liante de mucho cuidado. Y como no tengo ni idea fui a documentarme. Pero mira, en la wikipedia, ni flowers (me callo, que veo a yasabestúquién liándome para que edite una entrada). Y si busco por Ubuntu-es en google, me sale lo que ya sabes... y nada, qué tampoco... que los foros sólo cubren las últimas 12 semanas...

Acudo a otroquetambiéntienelosuyo para que ejerza de memoria histórica. ¿Parece verbose, verdad? Eso es hasta que le preguntas por algo. Pero mira, sí, algo he sacado. Que fue una idea tuya (y, ¡pues claro!... de eso no tenía la menor duda) y que tenías montado el portal en casa y que dabas la brasa para ampliarlo... que no hacías más que insistir e insistir e insistir (te puedo imaginar haciendo tu propia versión del "¿Falta mucho? ¿Falta mucho?" pero en plan "¿Lo habéis probado? ¿lo habéis probado? ¿sí? ¿sí? ¿de verdad?"), hasta que cayeron y se montó Ubuntu-es.

Mira, yo que quieres que te diga. Hay cuatro personas a las que odio con todo mi corazón: Dennis Tito, Gregory Olsen, Anousheh Ansari y... Mark Shuttleworth. Que sí, que me puede la cochina envidia. Pero mira, por ti ¡eh!, haré un cochino esfuerzo y de regalo de cumple a Ubuntu-es, borraré de mi To-do lo de echarle un azucarillo en el depósito de gasolina del coche... Bueno, y publicitaré, otra vez, lo de la iUbuntu del miércoles...

Porque del portal, poco puedo contarte que tú no sepas. Que da sustos, a veces. Algunos más gordos que otros, algunos más "flamantes" (de flame) que otros, pero oye, entrar y ver a toda esa gente ubunteando, ubuntuesando... en domingo, además, y por tu culpa, niño... ¿no te parece una forma estupenda de celebrarle el cumple a tu invento?

Actualización ;-) :-D

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Tantear


Cuando era pequeña a veces, como en un juego macabro, se me daba por simular que era ciega. Por ejemplo, subiendo las escaleras... si era de día cerraba los ojos, si era de noche no encendía la luz.. el caso era intentar resolver en la oscuridad dónde estaba el siguiente escalón, cómo llegar al siguiente rellano y reorientarme: extendía la mano, tanteaba los escalones con el pie, contaba los escalones, los pisos... si me perdía en la cuenta me concentraba en los olores, confiando en saber identificar un rastro de colonia, o el olor de la cocina y distinguir así entre mis vecinos. O atendía a los ruidos, a las conversaciones y hasta a los silencios.

También deambulaba a oscuras por casa, memorizando la posición de los muebles, intentando moverme sin tropezar en el pasillo o en mi cuarto... Con el tiempo, todo esto me ha llevado a la extraña costumbre de intentar entrar en los sitios a oscuras, orientándome mediante una mano torpe que da manotazos en la pared, buscando un interruptor; a tientas, buscando la seguridad de esa llave de luz, pero saboreando el hecho de estar en medio de la oscuridad sin tropezar -incluyendo un miedo visceral y bastante infantil a que el interruptor esté junto a un enchufe y que me pueda entrar un calambre al tantear.

De alguna forma, estoy en un momento de mi vida que me recuerda ese tantear con el pie por la escaleras, ese tantear por entre los muebles de mi habitación. Estoy como metida en un pasillo a oscuras y dando manotazos, buscando a tientas el interruptor; sin mucha prisa tampoco, porque no me encuentro mal allí, jugando a no tropezar y a no perder el norte. Pero, claro, un día de estos tendré que encender la luz.

Me dices que escriba, me lo has dicho varias veces, y te he contestado que no tengo ganas de escribir estos días. Puede ser que por estar jugando en el pasillo, dando manotazos mientras me oriento. Tengo las ideas revueltas y, ya sabes, si queda escrito, escrito queda. Y me pasan ideas raras por la cabeza y acabaré renegando de alguna. Seguiré tanteando, jugando a mi macabro juego, pero encontraré el interruptor.

sábado, 28 de julio de 2007

Reír

Se les olvidó declarar que todo ser humano tiene derecho a reír.



Y no es tan mala idea, morir de risa.
Riamos.

miércoles, 25 de julio de 2007

Cruzar





Y ojalá que sí, que en esta orilla todo encaje bien y se cure la nostalgia de lo que ya no va a ser...

sábado, 14 de julio de 2007

Confiar

A veces, los verbos juegan a los disfraces y para ello utilizan apellidos.
A confiar le pones el apellido transitivo y obtienes un bonito traje: "Te confío mi caracola". Pero con el apellido intransitivo aún me gusta más: "Confío en ti".

Cuando me he levantado estaba algo nublado.
Como si el cielo dejara de ser azul por eso.

Aún tienes cosas que enseñarme.
Quiero confiar en mí tanto como confío en ti.

domingo, 24 de junio de 2007

Despilfarrar


Cada mañana, él le daba un beso en el cuello. A ella se le encogía el alma y con el alma, los hombros.

¿Qué ocurre con los besos que se dan sin que los quieran? ¿Y si nacemos con una cuota fija de besos y ese despilfarro puede provocar que nos quedemos sin ellos para cuando los necesitemos?


sábado, 16 de junio de 2007

Querer

Es un verbo irregular que se conjuga en voz baja...



jueves, 10 de mayo de 2007

Gritar


Lo podemos considerar incluso como un ejercicio terapéutico: llenar de aire los pulmones, abrir la boca (preferentemente con forma de letra A) y expulsar todo ese aire rápida y profundamente, tanto como se pueda. Y repetir esto hasta el jadeo. O hasta que se te hayan vaciado las ganas.

No creo que sea una casualidad que en inglés se use el mismo verbo para gritar y para llorar. Con los dos te puedes vaciar el alma, las vísceras y las ganas de pensar y de solucionar las cosas. Los dos representan esa salida que sabes que no debes tomar pero a la que no puedes, ni quieres, muchas veces, resistirte porque las salidas racionales o no valen o están muy caras.

Aunque lo malo de verdad viene cuando no quieres que se oiga lo que quieres gritar, cuando no quieres oirlo ni tú. Cuando piensas que si lo gritas dejará de estar en tu cabeza, dejará de estar ocupando un sitio que quieres llenar de otra forma, dejará de estar ocupando ese trozo de pecho que quieres embarcar en otro viaje. Pero la moral, el decoro y las buenas costumbres aconsejan usar regaderas de plástico verde para mantener falsas criaturas de plástico creciendo en falsos viveros de plástico... it wears her out. Sin gritos.

Es posible que me atreva a gritarlo debajo del agua, más tarde. El grito quedará ahí ahogándose, mientras yo salgo del agua. Amén.

sábado, 28 de abril de 2007

Llover


Ser lo que pasar en primavera cuando servidora llevar las gafas puestas...



(Y aquí, tal y como la escuchaba de peque ;-))

martes, 17 de abril de 2007

Sonreír


Hizo como que seguía leyendo, pero la verdad es que desde que había entrado en la habitación había estado siguiendo con el rabillo del ojo todos sus movimientos.

Hizo como que se movía despreocupadamente por la habitación, pero la verdad es que desde que había entrado en la habitación había estado siguiendo el juego, dejándole que leyera en sus movimientos. Al final, tuvo que girarse y sonreír.

Sólo entonces levantó la mirada del libro y sonrió también.

Mientras salía de la habitación, surgió la complicidad y la picardía. "Ya caerás..."