domingo, 28 de enero de 2007

Sueños que son pesadillas


Se sacudió un par de migas que habían quedado perdidas entre la lana de la chaqueta. Cogió la manzana y empezó a masticarla, despacio pero con unos mordiscos golosos... notaba el zumillo entre los dientes y tuvo que contenerse un poco para evitar babarse. Estaba rica, pero tampoco era cuestión de montar un espectáculo en la vía pública.

Quizás por eso no notó que se acercaba y no lo vio hasta que estuvo a su lado. Era un anciano... ¿cuál sería el adjetivo? le vino a la cabeza una conversación con una compañera de piso, cuando estudiaba, en la que aquella utilizó el calificativo exportable: vamos que era atractivo, con un aire distinguido y, además, se mantenía bien. El tipo de señor al que no le gustaría ofrecer como primera imagen el de una pobre desgraciada con un hilillo de agüilla de la manzana saliendo por la comisura de la boca. Así que intentó recomponer la pobre imagen que debía estar dando y ofrecer su perfil más... ¿exportable? ¡Dios, ya estaba bien, dichoso calificativo!

No pudo evitar sonreir al notar que estaba haciendo el paripé mientras agradecía profundamente que los pensamientos fueran esas cosas que los demás no oyen mientras tú dices, "No, nada, estaba pensando en... nada, una tontería...". El caso es que el buen hombre tomó su sonrisa como un saludo al que respondió con otra sonrisa y un "Buenas tardes. Me pregunto si le importaría que le importunase un momento..."

-"¡Oh! Disculpe, me ha pillado mordiendo la manzana y me temo..."
-"No, no se disculpe usted... De hecho, me sabe mal molestarla mientras come; pero la veo en este mismo banquillo todos los días a esta hora, y... bueno, me resulta algo violento confesarlo, pero a menudo me quedo observándola. Espero que sepa disculparme. Al fin y al cabo, a mi edad, ya no tiene usted mucho que temer de este anciano."

Dudó un momento. No sabía si el abuelo le estaba echando los tejos o si... bueno, ¿qué más daría?. Tenía razón, si detrás de esa facha tan interesante se escondía un viejo verde, malo sería que no pudiera defenderse. O correr más rápido que él, en última instancia.

-"¡Vaya!." - sonrió - "Pues me temo que verme comer puede ser poco divertido. Mis modales delante de la comida son algo detestables. Más que comer, engullo..."
-"Bueno, no crea, es usted una persona muy discreta en sus hábitos alimentarios. No, verá, me fijé en usted por lo mucho que me recuerda a mi nieta; a mi nieta la mayor. Vive en Estados Unidos... y entre ella y su hermano están consiguiendo que me aficione al ordenador. Ya sabe, el correo electrónico y eso. Así me parece que la tengo más cerca."

Ella sonrió de nuevo, más abiertamente. La verdad es que siempre le había gustado que la gente mayor le contara sus historias, así que estaba empezando a caerle bien el abuelo este. Mira tú por donde estaba hecho todo un friki para poder mantenerse en contacto con su nieta... ¡ya podría aprender alguno!

-"¿Sonríe ante la idea de verme delante de un ordenador?" - como quiera que negó con la cabeza, el también sonrió y prosiguió - "No, no me importa, sé que resulta chocante pero, en fin, tampoco es eso lo que quería contarle. Verá, lo que vengo observando y me preocupa... Me preocupa usted."

Esperaba cualquier cosa de aquel anciano, menos eso. ¿Qué diablos...?

-"Es posible que se esté preguntando usted qué clase de metomentodo soy" - empezó a mirarla de una forma muy dulce - "pero no olvide que los ancianos apenas podemos hacer algo más que observar y, sobre todo, recordar. La miraba a usted porque me recordaba a mi nieta. Llegaba al parque y la veía ahí sentada, con su almuerzo. Al principio, comía usted con apetito, tenía los ojos brillantes y siempre estaba sonriendo. Pero de unos meses para aquí, lo hace todo con un aire rutinario... y su sonrisa se despista cada vez más a menudo y sus ojos se pierden detrás de las hojas..."

¡Maldita sea! ¿... qué pasaba? ¿era la mujer transparente y aquel hombre veía a través de ella o qué?

-"Discúlpeme si le estoy hablando muy directamente. Pero tuve suficiente con una vez... hace años, alguien a quien quería mucho pasó por lo mismo que usted está pasando, pero no pude, no supe o no quise darme cuenta. Cuando por fin lo hice fue demasiado tarde. Temo que la historia se repita."

Era de locos. Ese hombre no sabía de qué hablaba, no sabía nada de su vida, no sabía nada de su... y ella estaba allí escuchándole como si fuera su gurú espiritual porque... ¡maldición! porque tenía razón, pero ¿cómo...?

-"No se preocupe por cómo, ni tampoco por quién soy, pero conteste a esto: ¿sabe qué momento exactamente cambiaría? ¿quiere hacerlo? Yo puedo ayudarle a conseguirlo."

¿Qué momento cambiaría? ¡Dios! ¿Era un examen, un concurso? ¿Había premio? Aquel anciano se quedaba con ella, no sabía nada, no podía cambiar nada. Y ella allí, como una imbécil, atendiendo a sus palabras como si fueran a hacerse realidad. Como si todo pudiera depender de un momento concreto o como si una frase o una palabra o una mirada pudieran marcar el desarrollo de toda una relación, de toda una vida... Un único momento, le preguntaba qué momento cambiaría de su vida y ella le estaba haciendo caso, como si estuvieran hablando de uno de esos relatos de ciencia ficción sobre universos paralelos... ¿Había habido un único momento que hubiera provocado todo aquello...?

Ya no le parecía un anciano amable. Pero al mirarle no pudo evitar ceder y comenzó a evocar tantas cosas, tantos momentos, tantas conexiones entre dos hechos supuestamente aislados. Todo se desplegó muy rápido en su cabeza y un pensamiento arrolló a los otros. Lo que quedaba de la manzana cayó de su mano y rodó por debajo del banquillo, mientras un escalofrío le recorría la espalda. De verdad que esperaba que los pensamientos fueran esas cosas que los demás no pueden sino intuir, porque aquel le había sacudido.

Sí, no tenía que haber cogido aquel autobús. Pero no quería reconocerlo y menos así, allí y de aquella forma.

Por eso, despertó. Tenía miedo de que el viejo pudiera cumplir su promesa. Y aún no sabía si eso transformaría el sueño en una pesadilla. O la pesadilla en un sueño.

¡Nieve!


Es inevitable. Supongo que es la falta de costumbre, pero conozco a poca gente que ante la mención de la nieve no ponga carita de ilusión. Servidora incluida, claro. Así que había que aprovechar. Ayer salimos de casa sin un rumbo muy claro, pero con un objetivo: ¡¡ver, tocar, pisar nieve!!

Primero enfilamos rumbo a Sant Mateu, pero a la altura de Vilafamés empezamos a ver imágenes blancas a nuestra izquierda y viramos cara a Vilafranca. Al pasar Albocasser, el paisaje ya empezaba a ser realmente mágico. Pero nada comparado a lo que nos espera al acercarnos a Ares del Maestre.



No lo conocía, nunca había estado allí y descubrirlo tal y como lo vi ayer por primera vez me encantó. No me podía imaginar un pueblo así, encajado en lo alto de la montaña ¡y completamente blanco!.



Total, pasamos de nuestra idea inicial de ir a Vilafranca y nos desvíamos hacia aquel pueblo. No puedo enseñaros muchas fotos de lo que nos encontramos allí (pero en la página del ayuntamiento, podéis ver alguna que otra :-) Pinchad donde pone Fotos nevada ;-)).


Bueno, la de la cabina la tengo que enseñar, aunque sólo sea por el esfuerzo de haberla hecho cuando no notaba los dedos... bueno sí los notaba, pero como si estuvieran a punto de desintegrarse dentro de mis guantes...

Mereció la pena. Nos pusimos en plan turistas-domingueros-de-la-nieve y empezamos a pasear por calles y plazas que, en ocasiones, mostraban una capa de nieve que nos llegaba hasta más arriba de las rodillas. La sensación de paz y calma era tan grande que cada vez que María soltaba un gritillo de entusiasmo daba la impresión de que estábamos rompiendo algo. Os podéis imaginar que las vistas, además, eran para quitar el hipo.

Cuando conseguimos llegar al mirador teníamos alrededor un paisaje de montañas nevadas bajo el sol que hacía olvidar que el termómetro del coche nos había dicho que estábamos a tres grados bajo cero. Bueno, por lo menos durante un ratito ;-)

Quiero volver a Ares más adelante, cuando haga mejor tiempo y no haya que estar pendiente de la hora, y de que la carretera pueda estar helada. Este primer viaje, además de para descubrirlo bajo la nieve, ha servido para enterarse de que hay muchas cosas que ver allí. Y, ya puestos, los que sois de mi zona coincideréis conmigo en que hay que enterarse de cuál es el origen del nombre de Ares: no es lo mismo ir a la playa a Chanteiro, que ir a ver nieve a 1300 metros de altura.

viernes, 26 de enero de 2007

Homenaje a Cortázar


No me di cuenta de nada. De repente, al mirar a mi izquierda, lo vi allí. Me hizo una mueca con su ¿hocico? (¿era un hociquillo?) y se quedó muy quieto. Pero al intentar acariciarlo salió corriendo. Al fin y al cabo, era un suspiro, otro más que se me había escapado...

Este era verde. Tenía ya una buena colección y la caja en la que había conseguido reunirlos parecía un arcoiris. Los había amarillos, azules, malvas, rojos, verdes, naranjas... Sin embargo, mi preferido era el blanco. El más pequeño y el primero en salir, hace ya dieciocho meses.

Estaba acabando una práctica de C y llevaba un rato perdida. A mis alumnos se les suelen atragantar los punteros y no se me ocurría un buen ejercicio para que les perdieran el miedo. Suspiré, harta, y, de repente, estaba allí, sobre el teclado.

El moradito salió el día que mi hija empezó a nadar mariposa. Y el de color verde turquesa cuando me reconocieron el sexenio. Apenas recuerdo que causó el que apareciera el amarillo, pero fue en época de exámenes... Eso sí, el rojo vino una tarde de lluvia.

Mi hija está encantada con mis suspiros. No hace más que pedirme que le deje llevar alguno al colegio pero me da miedo, son frágiles y no les gustan los ruidos fuertes.

Pero yo estoy algo preocupada. Ya apenas caben en la caja. Y me provocan cambios de humor, porque me da miedo suspirar...

jueves, 25 de enero de 2007

martes, 23 de enero de 2007

Colores


Recuerdo haber visto anuncios, cuando era pequeña, de una sortija con una piedra que cambiaba de color según tu estado de ánimo.

Hoy el día ha ido cambiando de color. Comenzó de color malva, o rosa o malvarrosa, al cruzar el parque y descubrir que ese edificio tan feo que están haciendo junto al río puede reflejar toda la luz de un sol que aún no había asomado y brillar con luz propia.

Del malvarrosa pasé al azul, primero cálido, luego brillante y, a medida que se acercaba la hora del examen, de un eléctrico cabalgante que fue subiendo y subiendo según iban transcurriendo los minutos y se echaba la hora encima y había que repartir hojas y había que repartir enunciados y había que contestar dudas... ¡Tantos años y aún no sé hacer exámenes...! Siguen esos nervios, sigue la ansiedad...

Hasta que llegó el bajón y con el bajón el negro, porque me acordé de David. Casi me eché a llorar en mitad del aula. Caí en la cuenta de que era el primer parcial de programación, de que el año pasado a estas alturas (y nunca mejor dicho) eché de menos a David en el examen y que fue al volver al despacho y leer el mail cuando me enteré de que había muerto. El gestor de mensajes de Aula Virtual tiene un extraño sentido del humor. David sigue entre mis contactos, pero entre mis contactos off-line...

Siguió el examen, siguió el hueco.. se fue y volví al despacho. Y entonces volvió el negro, hasta que un mensaje me devolvió al verde: "Estamos en la cantina de humanas. Ven". El verde de los amigos, el verde de las bromas, el verde de la compañía. Verde para comer y verde para la sobremesa. Verde que te quiero verde.

Cuando pensaba que la tarde iba a ser gris, una pregunta la hizo naranja. Por contestarla, hoy he aprendido algo que no sabía.

Acabé con gris acero. Sabía que la película iba a ser dura. Trata sobre la vida después de la guerra, de los espejismos de la vida después de que el horror haya roto a las personas, a sus vidas, a sus sentimientos, a sus sueños y a su dignidad. Pero no estaba preparada para el siguiente diálogo:

- "Te conozco de algo. ¿Por dónde salías para divertirte?"
- "Nunca salgo.."
- "Ibas a identificar cadáveres..."
- "Sí, ya no voy. Le encontré."

lunes, 22 de enero de 2007

Niebla


¿Te acuerdas? Nos costó llegar a la cima de la montaña, pero una vez arriba nos olvidamos del esfuerzo del camino. Lo que vimos nos calmó y nos dejó callados, mirando todo aquel mundo desplegado bajo nosotros, como una maqueta perfecta que mostrase nuestros dominios. La luz dibujaba cada detalle, enmarcando cada forma con la sombra precisa. Se alcanzaba incluso a ver el mar.

Allí nos quedamos embobados. Tan embobados que perdimos la noción del tiempo, que olvidamos cualquier cosa que no fuera el estar allí, de pie, las manos cogidas y el alma enredada. Todo el mundo estaba fuera y todo el mundo estaba a nuestros pies y nosotros mirándolo. Y nosotros mirándonos, de repente, sin querer ver más.

Cuando noté el frío de la niebla fue tarde y no pude, o no supe, reaccionar. Tal vez si aquel abismo no me hubiera llamado, aún estaría perdida en la cima...

domingo, 21 de enero de 2007

EMO






Tengo 16 años y, aunque no es mi estilo de música, escucho emo, una de las propuestas incluidas en su reportaje Tendencias 2007. Mi mejor amiga es emo y salí con un emo hace un tiempo. Debo decir que su música y su forma de vestir están muy lejanas del gótico. Es cierto que también llevan estampados con calaveras y esmalte de uñas negro, pero la forma de llevarlo es distinta. Debería aclarar además que el emo es una rama del punk, que My Chemical Romance es de lo más light de este estilo musical y que no suenan como la banda sonora de una película de terror barata. Si un grupo suena así, es que no será muy bueno.



Esto me lo he encontrado en las epscartas de esta mañana. Lo copio porque, la verdad, cuando leí el reportaje en cuestión hasta yo me eché a reir de lo que se podía leer allí. Lo primero que pensé fue en dárselo a *j para que se enfadara un poco.

Vale que luen y una servidora de vez en cuando se meten con él por la cosa emo. Pero es que se pone muy gracioso cuando se pone serio :-P y dice aquello de "...un día escribiré algo sobre el tema...". Como estamos de exámenes y no tiene tiempo (¡ejem!) con su permiso voy a perpetrar yo unas cosas que se me han ocurrido desde la primera vez que pregunté: "Pero, ¿qué diantres es eso de EMO?"

Creo que mi interés empezó el día que en la página de Josele Santiago en last.fm alguien preguntaba iracundo "¿Quién ha sido el que ha etiquetado a Josele como EMO?". Claro, me tocan a Josele y además de esa forma y una piensa que lo de EMO tiene que ser un insulto tremendo. Vamos, me lo expliquen. Y ya, que a mí me gusta enfadarme con fundamento.

Empecé a preguntar y empecé a buscar. Google para que te quiero. Al margen de las bromas que uno puede encontrar por ahí, la verdad es que hay bastante documentación. La entrada de la wikipedia y esta otra pueden servir para empezar a aclararse.

En cuanto a la opinión de servidora, si es que a alguien le interesa, es que me ha gustado lo que me ha pasado *j y lo que me he encontrado yo rebuscando por internet. Y tiene sentido cuando pienso en que me gustaban (me gustan) Violent Femmes, me gustaban (me gustan) Suicidal Commandes, me gustaban (me gustan) Soundgarden (si mento a Nirvana ¿me lo tendrán en cuenta? :-)), me gustan Allister e igual no es tan raro que me gusten Fall Out Boys o Jimmy Eat World... aunque parece que en su último disco han renegado de su condición de EMOs. Bueno, ahora que lo pienso, parece que lo me gusta es el punk en muchas de sus versiones: punk, pop-punk, rock-punk... y EMO, mira tú por donde.

Al analizar las diferentes críticas al EMO, al final me quedo con la sensación de que la principal tiene que ver con la cosa generacional... que son todos muy jóvenes, como la chica de la carta de El País. Y ya se sabe que los adolescentes ni tienen criterio, ni saben lo que quieren, ni quieren lo que saben... están en plena crisis y contra el mundo. Pues hacen bien, ¡que están en la edad, leñe!. Cuando yo tenía 16 años, mi abuela le dijo a mi madre que habría que pensar en exorcisarme, que estaba muy rara y eso no podía ser bueno... ¡Jo! Si llego a ir por ahí con las uñas negras, seguro que me recibe en casa a cubazos de agua bendita... Pero a lo que iba. Otra de las cosas criticadas son las letras; críticas que tampoco sé si tomarme muy en serio, ya que en todas se hace referencia al cuidado con el que se han hecho las letras, y a la poesía que contienen. Vamos, que lo que no gusta es que hablen de sentimientos, casi siempre tristes (ya estamos otra vez con la crisis de los 16 años...) aunque se reconozca que son letras cuidadas y trabajadas. ¿Eso es malo? No tiene porque serlo... igual es que quien lo escucha está ya de vuelta, con tres capas de cinismo y dos y media de ironía.

En cualquier caso, yo soy negada con el inglés. A mí lo que me gusta es la caña que meten. Arriba esa guitarras, que no se caiga el batería y ¡caña!. Al fin y al cabo, hablabamos de rock ¿no? Si empecé con Fall Out Boys, me despido con la transición de Jimmy Eat World hacia el "just straight-ahead rock & roll, performed with punk energy and alt-rock smarts" (allmusic dixit) ;-)






jueves, 18 de enero de 2007

Quiero empezar una colección

Quiero sonrisas, quiero ver sonrisas.

Sonrisas que saludan, sonrisas que despiden, sonrisas que amanecen y sonrisas que anochecen...
Sonrisas que te excluyen, sonrisas que te abrazan, sonrisas que te hielan y sonrisas que te abrigan...
Sonrisas que te invitan a permanecer fuera y sonrisas que te introducen hasta dentro de otro alma...

Sonrisas cómplices
sonrisas que son el preludio de mil besos
Sonrisas que son una declaración de principios
sonrisas que son una carta de independencia
Sonrisas que ocultan lágrimas en el pecho
sonrisas que tapan una desilusión de hielo
Sonrisas que disimulan que no quieres sonreir

Sonrisas maliciosas,
sonrisas pícaras,
sonrisas sumisas,
sonrisas amistosas,
sonrisas forzadas y
sonrisas mentirosas.

Sonrisas que abren y sonrisas que cierran.
Sonrisas que dan vértigo y te atraen al abismo.

Sonrisas cálidas,
sonrisas confortables,
sonrisas tímidas,
sonrisas perfumadas,
sonrisas creíbles y
sonrisas increíbles.

Necesito sonrisas, quiero sonrisas, regálame sonrisas.
Necesito completar mi colección de sonrisas...

miércoles, 17 de enero de 2007

Recordar





... después de comer decía "me voy a mi mundo" y allá se iba a su habitación. Llegó a tener hasta cuatro ordenadores, aparte de sus altavoces enormes y tantas grabadoras y trastos. ¡Cómo tenía siempre su cuarto y su mesa!. Yo le preguntaba y decía "este es Pedro -¡les ponía nombres!- y se encarga de que tú puedas leer el correo, este es un portátil que tengo que arreglar...". Yo no entendía tanta afición al messenger ni a hablar por el ordenador, pero después de que muriera, un día me metí en ubuntu.es para leer unos mails que le habían mandado los de Italia por una cosa del dominio y vi que, fácilmente, recibía sobre 80 mails diarios desde muchas partes del mundo preguntándole cosas. Y él respondía a todos esos mails y dedicaba una parte importante de su tiempo en ayudar a gente que no conocía de nada. Pensar en eso me llena de orgullo...

[...] ... pero, además del tiempo que le dedicaba, yo creo que tenía un don especial, una facilidad para ese tipo de tareas. Cuando él tenía 6 años, compré un Spectrum de esos de cassette, todavía recuerdo el ruido que hacía al cargar las cintas. Al poco tiempo me ayudaba a preparar cosas que yo pensaba para clase y hacía cositas para él que yo ni imaginaba. Con 9 años, cuando le pregunté qué quería para Reyes, me dijo que se pedía que le instalaran Linux en el ordenador. Yo le pregunté que qué era eso y que dónde podíamos conseguirlo. Me dijo que era una cosa muy guai para el ordenador y nos enteramos y había uno en El Grao que sabía de Linux y lo instalaba. Hablé con este hombre y me dijo que era algo un poco complicado para un niño, pero que no habría problemas. Se lo instalaron y al poco él estaba instalándolo en los ordenadores de los amigos. Pero no paró ahí, a los 11 me dijo que le haría ilusión recibir clases de programación, que quería mirarse cosas de C++. A esas alturas, yo ya no le discutía nada y nos fuímos cara a la academia. La chica nos miró mal y nos dijo que no era para jugar y yo le insistí, "unas semanas y si se cansa pues que lo deje..."; pero al cabo de un mes, más o menos, fue ella la que me confesó que era él quien le estaba explicando cosas a ella...

[...] ... tenía un amigo, primero sólo por ordenador, aunque luego lo conoció en persona, que también era como él. [...] Se picaban escribiendo programas complicados en la menor cantidad de líneas posibles. Una vez estaban con un pique, el otro le había mandado un programa con 46 líneas y estaba a ello. Aún recuerdo el grito que resonaba por toda la casa cada vez que resolvía un problema que le tenía interesado, como esos. Se oía un alarido que iba rebotando por la casa - "¡¡.. SOY EL PUTO AMOOOOOO!!" y yo ya sabía entonces que algo había solucionado. Con el amigo este me llegó y me dijo, "ya está, he ganado: ¡lo he dejado en 2 líneas!". Recuerdo que un día... no sé en qué andaría, pero debía de ser bueno también, porque se me plantó delante y me dijo:"¿Tú has visto a Dios alguna vez? ¡pues lo tienes delante!"


Tenéis la misma forma de reiros: torciendo la cabeza hacia la izquierda y cerrando los ojillos :-)

domingo, 14 de enero de 2007

Lunes, 16:00-18:00


Respiró muy profundamente. Comprobó que no le sudaban las manos e intentó llamar con los nudillos, pero en el último momento no lo hizo. Sus rodillas parecían tener vida propia y uno de sus pies marcaba un ritmo muy impertinente en el suelo de gres. Volvió a respirar, intentando que fuera una respiración lo más profunda posible, como hacían en clase de yoga para relajarse. Lo malo es que la cintura de sus vaqueros parecía empeñada en dejarle quedar mal y en oponerse a que respirara. Se insultó mentalmente, hizo un rápido repaso de su estado físico (boca seca -tragó saliva-, manos húmedas -buscó un kleenex- y rodillas de gelatina -se obligó a cruzar sus piernas-). Levantó de nuevo la mano y, ahora sí, llamó con los nudillos, primero muy suavemente y después con más energía.

¿Había oido "¡Adelante!"? ¡Coño...! ¿Entraba o no? Si le había dicho que sí, iba a parecer imbécil si no entraba, si no había dicho nada, parecería que entraba por todo el morro... Vale, entraba, había llamado y no podía parecerle mal que entrase... ¿O sí...? ¡Mierda, p'adentro!

Allí estaba. Bueno, por lo menos estaba cara al ordenador y no mirándole con cara de policía de Guantánamo. Vale, pero ¿y ahora qué? ¿Tenía que decir algo? ¿Esperaba a que le dijera algo? ¿Lo del ordenador era tan importante como para no hacerle ni repajolero..? Caray, podía mirar hacia aquí un ratito ¿no? aunque sólo fuera para comprobar que no se ha metido en el despacho un psicópata con un cuchillo de carnicero... o un alumno justiciero con ganas de... ¡ein! ejem, mejor dejarlo, que igual le leía el pensamiento...

Se acercó a la mesa. Eso no era una mesa, parecía el Everest, marcando 8.848 metros de distancia... más o menos la misma que notaba que había entre ellos.

No podía soportarlo más. En esta ocasión respiró despacio, no por intentar calmarse de nuevo, sino porque le aterraba que se le pudiera oir, y entonces tímidamente preguntó: "¿... Ahora tiene tutorías, verdad??"

sábado, 13 de enero de 2007

La imagen no es la cuestión


Supongo que por muy autosuficientes que nos creamos, somos animales políticos (en el sentido no ofensivo de la palabra) y nos gusta vivir en sociedad. Sólo así se entiende ese afán por nuestra imagen, hasta el punto de estar más preocupados por la imagen que proyectamos que por la que nos podamos ofrecer a nosotros mismos.

Yo soy grande desde que era pequeñita: abultaba el doble que mi hermano (aunque tenga 7 años más que yo), el día de mi primera comunión parecía la madre de mis compañeros (aunque yo acababa de cumplir 7 y los demás tenían 8 y 9 años) y siempre me pillaban a mí en clase y me echaban el típico responso de que los "mayores" debíamos dar ejemplo (aunque yo fuera la más joven de clase, la única nacida en Diciembre). Supongo que eso ha desarrollado mi "yo" payaso y en público soy cualquier cosa menos discreta: ya que me resulta difícil pasar desapercibida, una forma de protegerme es montar bulla, cuanta más mejor y crear una imagen exterior que me tape... un elefante vulnerable resulta risible (puede que sea por eso por lo que se van voluntariamente a morir en soledad). No es la única forma de protección, es sólo la que yo he elegido.

Supongo que igual que hago yo, los demás también tienen una imagen propia y tienen más o menos consciencia de lo que proyectan a los demás. No creo que sea malo. Yo hago chistes con mi tamaño, pero también procuro sacar ventaja de él. Y me gusto más o menos dependiendo de los días, como le debe pasar a todo el mundo. Pero pensando sobre el tema, no puedo evitar preguntarme dónde y cuándo se cruza la frontera y cómo y por qué se cruza. Estoy pensando en toda esa gente que se odia por culpa de la imagen que creen que tienen y la que creen que deben tener. Y sí, en concreto estoy pensando en las personas afectadas por la anorexia y la bulimia. Niñas que mueren voluntariamente de hambre. Se podría pensar que la adolescencia es una edad difícil, la de todos los miedos. Pero es que también afecta, y cada vez más, a gente adulta. Estas Navidades, nos sorprendió la noticia de una mujer de 50 años obligada a alimentarse. Aunque también es verdad que los adultos se dedican a curarse sus complejos de una forma más "civilizada" y cada vez más habitual. Me refiero a esa mercadería de cuerpos perfectos y de negarse a envejecer que nos venden las clínicas de cirugía estética. Y lo peor es que el negocio les va bien y crece y crece... Ya no es sólo que haya que estigmatizar un culo más o menos redondo o una barriga más o menos prominente o un pecho dos tallas de copa menor (o mayor) que el deseado. El negocio y la obligación de ofrecer una buena imagen tampoco va a dejarnos envejecer tranquilamente. Hay que disimular los años que se tienen, viviendo una especie de ilusión de eterna juventud, en la que estirarse las arrugas es más importante que haber ganado con los años la sabiduría de tu propia expresión. O en la que tener los labios de Angelina Jolie es más importante que lo que tengas que decir con ellos.

¿Qué nos impide aceptarnos como somos? ¿Por qué damos tanta importancia al envoltorio? ¿Qué nos impide mirarnos desnudos en un espejo y aprendernos y gustarnos tal y como somos? ¿Dónde hay un límite - si es que existe - entre la crítica bien intencionada y la mirada cruel que nos llena de complejos y que nos hace negarnos a nosotros mismos? ¿Quién marca qué modelo es bueno? ¿Y por qué diantres tenemos que creérnoslo, casi siempre en nuestra contra?

Caer


Holding onto myself. Peter Callesen





martes, 9 de enero de 2007

Vaciedad


Un relámpago iluminó la sala. De forma mecánica comenzó a contar: uno, dos, tres, cuatro, cinco... Cuando era pequeña su madre le decía que así podría calcular a cuántos kilómetros estaba la tormenta. Al llegar al seis se oyó el trueno.

Un escalofrío recorrió su espalda; se arrebujó, mimosa, en el mantón. Tenía frío, notaba el frío dentro de su cuerpo, como naciendo en su estómago e irradiándose hacia fuera. Volvió a recostarse en el marco de la ventana. Por un momento, le invadió de nuevo la curiosa sensación de que hacía meses que, al dormir, no soñaba. O, cuando menos, de que no era capaz de recordar sus sueños.

La tormenta se estaba acercando. Apenas había podido contar hasta tres en el último relámpago. Echaba de menos sus sueños. Y ojalá no hiciera tanto frío. Suspiró y apoyó la frente en el cristal...

El relámpago no avisó: iluminó el campo delante de la casa y le dejó ver, muy nítidamente, su propio cuerpo en medio del prado con los brazos en alto. Pero era una silueta vacía, apenas una línea negra curva cerrando su contorno. Sin darle tiempo a gritar, el trueno bramó sobre su cabeza.

lunes, 8 de enero de 2007

S'en anem?



María y Santi a punto de marcharse para conquistar el mundo (o, en su defecto, el camino de la Feria del Trece...)



A los 16 años tenía la portada de la libreta de Mates llena de las típicas frases que tanto gustan a los adolescentes... bueno, a mí, por lo menos, me gustaba coleccionarlas. No sé por qué, pero hay una que me quedó grabada,
La vida es el arte de dibujar sin tener goma de borrar.


Cuando he llegado hoy a casa me ha recibido el barullo habitual, "¡Beso!" "¿Te llevo eso a la lavadora?" "Mami que...", y el gran notición: "Mamá, hoy hemos empezado a utilizar bolígrafo en el cole. Dice Juan que tenemos que tener mucho cuidado. Papá me ha comprado tres bolis de colores y tipex ... ¡mira!"

Ojalá tengas que usar poco el tipex, mi amor, mi niña que se hace grande y se aleja... Buena suerte. Y buena letra.

sábado, 6 de enero de 2007

Emma


¿Os acordáis del triste final de Mamalú? Bueno, pues el huevito rojo que la ha substituido ha pasado la prueba de fuego y ya se ha instalado en la familia. Señal de ello debe de ser que María, en plena vorágine de regalos de reyes, haya decidido que el nombre sea Emma. Como la locomotora que coprotagoniza la historia de Jim Botón y Lucas, el maquinista.


Os los presento: Jim es el niño, Lucas el que fuma en pipa y Emma, obviamente, la locomotora que está al fondo.

Tenía pensado hablaros del libro, pero alguien que sabe más, y escribe mucho mejor, ya lo hizo. Además, es mucho más tierno con Emma que cualquier otro que haya escrito sobre este libro. Si me descuido, es más tierno que el propio Michael Ende :-) Y es que Emma no sale en el título, pero es un personaje imprescindible a lo largo de toda la historia: por amor a Emma, emprenden Jim y Lucas su viaje, gracias a Emma consiguen llegar a China y hacerse famosos allí y conocer al emperador y enterarse de la triste historia de Li Si y.. ¡qué diantres! ¡leedlo! Leed las historias de Jim Botón, un libro ¿infantil? injustamente olvidado y oculto por la sombra de Momo y de La Historia Interminable.

viernes, 5 de enero de 2007

Persiguiendo a la luna


Hay gente que se sorprende, pero servidora no conduce. Me interesaron los coches a los 16 años; a los 18 no tenía dinero para gastarlo en el carnet de conducir y, cuando dispuse de él unos años más tarde, los coches, bueno no, rectifico, los asnos (con perdón para los asnos) en que suelen transformarse gran parte de sus conductores, me daban más bien repelús. Así que pasé del tema. Sólo me arrepiento (por aquello de la cosa solidaria) en vacaciones, que mil kilómetros son una paliza.

El caso es que el miércoles, cuando volvíamos de Galicia, había luna llena. Y nos salió así de hermosota a la altura de Motilla del Palancar. Así pues, a falta de algo mejor que hacer, me agarré a la cámara dispuesta a sacar fotos de tan hermosa dama...






¿Habéis probado alguna vez a sacar fotos a la luna desde un coche a 120 kilómetros por hora, con un pulso (el mío) digno de ser diagnosticado de Parkinson? Por no hablar de lo limpio que estaba el parabrisas :-)

















A veces, ya no es sólo el pulso y el traqueteo... ¡hay baches! Aunque algunos son de lo más simpático: hasta te ayudan a encontrar el camino a seguir





Bueno, pues no me desanimé y empecé a trazar un plan. Esperaría a que estuviera más obscuro, esperaría a que hubiera que parar... ¿dónde parar sin parar? vamos, no quería yo interferir negativamente en la labor del conductor... a ver si además del papá, quiero pis voy a poner de moda el papá, quiero foto...

En esto tuve que empezar a trabajar de GPS, porque nos acercábamos al by-pass de Valencia. Entre el by-pass (que me pone cardíaca) y pillar luego la CV-10 (que siempre nos despistamos...) me olvidé de la luna un ratito. Y ya casi había desistido, cuando caí en que, para salir de la autovía, justo antes de entrar en Castellón ¡habría la típica rotonda, con el típico ceda el paso! ¡Perfecto para parar sin parar!

Empecé a preparar la cámara. Allí estaba la luna, redondita, brillante y, yo creo que, guiñándome el ojo. Ajusté el zoom, comprobé que quedaba batería, empecé a buscar puntos de referencia... nos acercábamos al desvío de la carretera de Alcora. Bajé la ventanilla (el parabrisas estaba asqueroso) y aguanté el frío... empezamos a coger el desvío...

Pero ¿de dónde ha salido esa nube? :-/





Sí, ya sé, no quedó tan mal... pero esa nube negra como el chapapote que veis a la izquierda me dejó sin la foto que llevaba soñando durante 150 kilómetros... sin mencionar que al coger la carretra de Alcora, la luna dejó de estar a mi derecha y perdí el enfoque, tenía que ir cruzada, peleándome otra vez con el parabrisas que, por supuesto, seguía sucio...



¡Y a Dios pongo por testigo de que estaba todavía más sucio! Como que aún no tengo claro si fotografié a la luna o si se me manifestó algún espíritu amigo...




Moraleja: os quedáis sin reportaje gráfico. Pero ¡estaba guapa la condenada! :-)


Esperar

Esperar es un verbo horrible y aburrido, salvo si te encuentras algo que hace valiosa la espera. O eso dicen.

jueves, 4 de enero de 2007

miércoles, 3 de enero de 2007

San Valentín, Fene




A la derecha tenéis el astillero; le seguiré llamando Astano, aunque en los papeles ponga que se llama Navantia. A la izquierda, San Valentín, la parroquia más pequeña del concello de Fene. El sitio al que vuelvo en vacaciones y al que llegué antes de cumplir los 7 años. Tenía que presentároslos juntos. El barrio nació a la sombra de Astano y está muriendo a medida que Astano boquea.

San Valentín fue un hermoso lugar donde crecer. De mi primera niñez en Ferrol apenas recuerdo la calle, salvo contadas incursiones a la plaza de Sevilla. Llegar a San Valentín fue liberador: calles peatonales en las que los niños podíamos saltar, correr, andar en bici y montar mil y una historias. Te convertías en alguien importante cuando conseguías un bicicleta. San Valentín era una especie de circuito perfecto para inventar trayectorias nuevas cada vez que te atrevías a bajar de la acera a la calzada, a la calle calle. Apenas había coches, claro está. Y, si conseguíamos escapar de la mirada atenta de nuestras madres, siempre estaba ahí la ribera de la ría y el camino del Regueiro para intentar una expedición en busca de nuevo territorio por conquistar. O, por lo menos, para ir hasta la fuente del final del camino.

La ribera ofrecía mil y una oportunidades. Estaban rellenando, robando espacio espacio a la ría; imaginad montones y más montones de enormes piedras y montones y más montones de tierra. Un asco, vamos. Pero el lugar perfecto para imaginar que eras Stanley en busca del Doctor Livingstone o Miguel Strogoff cumpliendo su sacrosanta misión para con el zar de todas las Rusias. Por no hablar de las cuevas, cabañas y escondrijos que llegamos a construir.



Con el tiempo ese terreno robado a la ría se convirtió en el soporte para el colegio, el pabellón de deportes y el paseo marítimo que medio podéis adivinar en la foto. Una gozada de paseo, una maravilla tener cole en el barrio.

Pero cada vez me reconozco menos en ese escenario; lo que era el paraíso de los niños, se ha convertido en un barrio para la tercera edad. Al final del camino del Regueiro, donde la fuente a la que acudíamos con las bicis en cuanto se despistaban nuestras madres, hay ahora un túnel por el que pasan demasiados coches... Donde antes reinábamos los niños, ahora reinan ellos, en las calles calle y en las calles peatonales. Como en todas partes, todo hay que decirlo.

Sigo volviendo allí, pero cada vez es más difícil reconocer mis coordenadas. Y este año el turrón no me ha sabido a almendra. Es posible que me esté haciendo vieja, y que añore mi propio pasado, además de a mi barrio.

viernes, 22 de diciembre de 2006

Mamalú


Cuando yo era pequeña, mi tía Canucha estaba enganchada a una radionovela que se llamaba "Mamalú" y que, por lo visto, era la lacrimógena historia de una esclava envuelta en una apasionada aventura de amor prohibido. Bueno, para entendernos, una de esas de llorar mucho. No sé muy bien por qué, pero de resultas de esa radionovela quedó en mi familia la cosa de decir "¡Ay, Mamalú!" con ligero tonillo de recochineo cuando alguien está quejándose, con lloriqueo y repenique, de algo que no es para tanto.

No me preguntéis tampoco por qué un buen día decidí que nuestro coche era chica y se iba a llamar Mamalú. Supongo que fue una inspiración súbita por alguna tontería: estábamos camino de Gijón, con la música a todo volumen, sobrellevando con resignación la antigua carretera de la costa asturiana (con su curvas de "ceda el paso") y no sé si fue el momento "easyraider" o qué, pero se quedó en chica y en Mamalú. Y así, hasta el martes pasado.


Ahí la tenéis, pobre, descansando del sofoco que pilló este verano, resoplando mientras intentábamos subir el puerto del Cubillo. En esa curva tuvimos que parar porque el ventilador no daba abasto y se estaba poniendo eléctrica del calor. Y es que ya estaba viejita: viajaba con nosotros desde 1992. Empezamos a pagarla con lo que sobró de la boda... ¡y fueron tres años de letras!. Cada vez que llegaba una, íbamos sintiendo que un tornillito más formaba parte de la familia.

El caso es que ha pasado a mejor vida. La hemos sacrificado en aras de un plan prever de esos y nos hemos comprado otro coche. Muy posiblemente, lo de hoy sea para empezar a purgar nuestras culpas por abandonar a la pobre Mamalú: supuestamente teníamos que estar ya camino de Galicia, pero no hemos podido salir porque aún no nos han dado el coche nuevo. No sé qué de unos papeles... ¡espero que los dichosos papeles nos permitan volver a casa por Navidad como mandan los anuncios y las buenas costumbres!

De todas formas, María se ha puesto seria y dice que el coche nuevo también será chica. Claro que lo del nombre tenemos que discutirlo, porque creo que quiere ponerle Bimba o Pimbra o algo así...

jueves, 21 de diciembre de 2006

¡Hace frío!



- ¿Y ese abrigo..?
- ... del muerto...
- ¿¡Cómo!?
- ... nada, que lo iban a enterrar con el abrigo puesto y se lo quitaron.
- Pero ¿cómo es que lo tienes tú...?
- Mi tío Paco, que me lo ha regalado, que dice que tengo cara de frío...



Por cierto, este año lo he llevado al tinte, que ya le iba haciendo falta. Ha quedado como nuevo.

martes, 19 de diciembre de 2006

Forty-two!!


"I checked it very thoroughly," said the computer, "and that quite definitely is the answer. I think the problem, to be quite honest with you, is that you've never actually known what the question is."


Lo tenía fácil, la verdad. En fin, para los no iniciados: es mi cumpleaños. Y cumplo 42.

Y me he cruzado con una mariposa un 19 de Diciembre.


domingo, 17 de diciembre de 2006

Tengo una debilidad

-"Bernardo... ¿tú crees que algún día... ?"
-"Algún día, Mari Carmen... algún día... "

jueves, 14 de diciembre de 2006

Todavía es tarde


Me llegó tu mail y me quedé pensando. Ya sé que no es por cumplir años. Tenemos la misma edad que hace veinte años, cuando teníamos veinte años más de los que tenemos ahora.

A ti también te gustan Los Enemigos: ¿por qué estoy frío, si hoy hace calor? yo iba a ser un gran tío, todo un ganador ¿será que no es lo mío esta competición?... no, igual no es tan tremendo, pero es un sentimiento de... ¿cuánto me he desviado de lo que quería? ¿cuántos sueños quedan intactos? ¿estoy mejor de lo que pensaba? ¿es mucho peor? ¿qué decisión fue crítica? ¿por qué aquello que era tan importante... ? ¿por qué era aquello importante? ¿tanto he cambiado? ¿tanto ha cambiado mi escala? ¿qué hubiera opinado de mí mismo?

Cuál de toda esa pequeña cadena de palabras no dichas, de palabras no calladas, de portazos inútiles, de enfados prescindibles, de engaños premeditados y de mentiras sin mala intención, con sus correspondientes raciones de buenas intenciones abandonadas, evidencias ignoradas conscientemente y cariños despreciados me han ido llevando del sitio al quería llegar, hasta el sitio al que he llegado. Cuánto me he desgastado intentando que la trayectoria no se torciera demasiado, peleando siempre con ese movimiento que tiende a hacer desplazarse a mi centro de gravedad, y que me obliga a forzarme para devolverlo a su sitio original, intentando que la inercia no me haga derivar hacia ese camino que parece más fácil, pero que no es el que me gustaba.

Aunque la peor pregunta es la que te obliga a plantearte que si merece la pena. Qué si sigues peleando o qué si vas pasando. Y en esa duda, como decía alguien, hay días y, lo que es peor, hay noches. Que la moral y las buenas costumbres aún nos tienen muy capados y hay cosas de las que no se debe hablar. Y, si lo piensas, es peor...

Yo también estoy "algo extraño" y también voy a estar de cumpleaños. Pero no es por los años. Es porque todavía es tarde.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Sería una ilusa si...


... si de verdad me creyera que Pinochet se murió el Día de los Derechos Humanos por una especie de justicia poética. Y sí, tendrá que ser poética, ya que no de la otra.



Pero no se trata de ver qué tan alto caemos del guindo. Sí que hay cosas que se pueden hacer y hoy tenemos la oportunidad de ser testigos. A las 19 horas, en la Sala de Prensa del edificio de Rectorado y Servicios Centrales, estará Weja Chicampo un "caso resuelto" de Amnistía Internacional (por cierto, si no la han quitado, en el hall de la Facultad de Humanas hay una mesa de Amnistía en la que podréis firmar para intentar resolver otros 10 casos).

Y no, no es que me haya obsesionado últimamente con AI (aunque tampoco sería mala idea). Sólo os estoy deseando Feliz Navidad, de corazón y sin bombillitas..

martes, 12 de diciembre de 2006

50 años no es nada




Ayer me enteré de que el amor de mi vida ha cumplido ya los 50 años. Jo.. salir del cole, jugar al brilé, bocata de chorizo, Espacio 1999, los payasos de la tele... el Capitán Trueno...

¿Os habéis dado cuenta de que ya no hay tebeos como antes? Un día le quise comprar a María un Mortadelo y tuve que comprarle un especial de esos... Aquellos cinco duretes que te daban de peque y que salías disparada a comprar el Mortadelo o el Zipi y Zape.. o el Lily, ya un pelín más mayorceta y enganchada a Purita Campos con Esther y su mundo.

Pero mi primer amor, el que me tenía encandilada y el que tenía las aventuras más chulis era el Capitán Trueno,





Había otros que imitaban la idea del trío héroe/amigo_gordote/amigo_ delgadín (El Jabato o el Corsario de Hierro), pero el Capitán Trueno era especial. O igual es que fue el primero :-)

Yo sólo sé que de pequeña quería ser rubia y reina... de Thule, of course :-)

sábado, 9 de diciembre de 2006

The Snow Fairies




De blog en blog y tiro porque me toca, me encontré un buen día con The Snow Fairies, ideales para escuchar el día que el cuerpo te pide musiquilla agradable y no comerte mucho el tarro... dicho sea sin ningún ánimo de menospreciarlos. Tal y como vamos, esto puede ser todo un lujo.

Pero parece que se separan, Y, para celebrarlo, regalan su último disco, Voilà!. ¡Aprovechadlo!

Monstruos de papel


Yo reconozco que, a veces, se me cuela una entrada que sólo entiendo yo. De hecho, me las escribo para mí. Y no pienso pedir disculpas por ello: es mi blog. La última se supone que era de esas. Y no es que quiera explicar la entrada. Es que al releerla me han sacudido varias cosas...

Ayer se cumplieron 24 años desde que murió mi padre. Y se me acaba de pasar por la cabeza una sucesión de gente con algo en común, que llegaron a importarme mucho sin que llegara a tener apenas tiempo para disfrutar de ellos (vaya, y ahora que lo pienso, eran todos hombres).

Puede resultar chocante que incluya a mi padre en esta categoría, pero lo triste es que es así. Durante mucho tiempo simplemente no nos llevamos (yo era una peque, él hacía muchas horas extras...). Luego nos llevamos realmente mal (yo era una adolescente bastante impaciente en todo, él era pelín chapado a la antigua y tenía una tendencia demasiado exagerada a disimular su timidez con gritos autoritarios, mala leche y alguna bofetada que otra). Y, en una de estas, se produjo el milagro: mi madre nos dejó solos unos cuantos días y ahí no nos quedó más remedio que convivir. Y funcionó.

Lo malo es que eso fue allá en Julio y por Septiembre me fui a Valencia a estudiar. No volví a verle vivo. Me he enfadado muchas veces con él por haberse muerto. Por no cuidarse y no hacer caso a los médicos, por dejarnos antes de tiempo sin consultarnos ni pedirnos permiso. Sí, ya sé, el muerto es él. Pero qué queréis...

Algo raro pasa cuando se muere un padre. Es como quedarte sin ninguna protección en medio de una estampida. Todo te da más miedo, aunque intentas hacerte la fuerte porque de alguna forma notas que te han pasado un testigo. Que pesa mucho. Y que no quieres, tu preferirías quedarte cómodamente instalado en la protección que, de repente, te niegan. Pones cara seria, de persona convencida pero tienes miedo en cada paso que das, no sabes que terreno pisas, ni si se va a hundir. En mi caso, además, me pilló demasiado pronto, 10 días antes de cumplir 18 años. Feliz mayoría de edad...

Será por eso por lo que elegí esa canción, porque "en un mundo descomunal siento mi fragilidad". Me vino demasiado grande, como supongo que le ocurre a todo el mundo. Sentir ese paso de la niñeza a la edad adulta, sin casi tiempo para asimilarlo, era como entrar en ese mundo descomunal del que habla la canción. Y puede que de ahí me haya quedado cierta tendencia a darle más importancia de la toca a los monstruos de papel. Sobre todo, a los que yo me invento: son mis criaturas, sé todos sus secretos... pero ellos también saben los míos. Nos conocemos los puntos flacos. Y yo, tengo muchos. ¿Miedo? Mucho y a muchas cosas. Especialmente al daño que puedo hacerle a los demás si mis monstruos me asustan y no me dejan ver claro...

Vaya pesadilla
corriendo,
con una bestia detrás
dime que es mentira todo,
un sueño tonto y no más.
Me da miedo la enormidad
donde nadie oye mi voz.


Pero, eso sí: papá, si te echo de menos no es por eso. Te echo de menos por eso tan bonito que dejamos a medias. Aunque a veces me entran sudores fríos ¿te imaginas que esos dos últimos meses no hubieran sido así y que te hubieras ido sin que te hubiera conocido?

Algo me dice que esa última pregunta amenaza con convertirse en una respuesta en otra lucha de gigantes...

viernes, 8 de diciembre de 2006

¿Cómo estás, papá?



No, aún no me he hecho mayor. Y, sí, todavía te echo de menos.


miércoles, 6 de diciembre de 2006

Queridos Reyes Magos:



(Lo cogí prestado aquí, claro...)

Y si tienes claro lo bonito es compartir vida con una mascota, mejor pásate por aquí...

domingo, 3 de diciembre de 2006

Un vestido anticuado


Era un vestido de entretiempo, de viscosa color marrón. La falda era fruncida; tenía una franja de franela roja de la que salía un volante estampado de marrón, rojo y varios tonos de ocre a juego. La parte de arriba tenía un cuello mao, tan de moda en aquella época, y vivos a juego con el volante.

Se lo había regalado su madrina; bueno, más bien se lo había ganado con su trabajo en la boutique. Se lo pidió en Febrero, ¿o fue en Marzo?. Las rebajas habían acabado sin que se hubiera conseguido vender el vestido, que era ya de la temporada anterior. No le fue difícil convencer a la madrina. Nunca lo era.

El caso es que el vestido era suyo y sabía cuando estrenarlo. Primero dudó sobre si debía ponerlo el viernes por la tarde o el domingo; mejor el domingo. El viernes era un rollo, tendría que ir con el vestido ya puesto al instituto y seguro que alguien soltaría alguna suspicacia sobre el "modelito" (anda, la empollona se nos ha puesto guapa ¿querrá ligar con el de Historia?). No, mejor los vaqueros de siempre. El vestido para el domingo.

Los domingos eran de ellos solos. Nunca agradecería bastante a sus padres esa bendita costumbre de ir a comer a Covas y dejarla solita en casa. Bueno, en casa...

Desde que él se había ido a León, a estudiar veterinaria, los viernes por la tarde eran el principio de la semana. Ese día no tenía clases y bien temprano cogía el coche, un ocho y medio que aún tiraba bastante y que había sido patrimonio familiar hasta la llegada del GS nuevo. Llegaba a mediodía, a tiempo para comer en casa y salir a buscarla a la salida del instituto, a las cinco. Tenían toda la tarde para ellos, aunque apenas llegaba el tiempo para comentar la semana, comparar sus respectivas crónicas, reir, enfurruñarse a veces, hablar, hablar y hablar y, por supuesto, para todos los besos y caricias que aprendían poco a poco.

El sábado era un agujero en el tiempo que había que sobrellevar de la mejor forma posible. Pero ninguno de los dos se atrevía a romper rutinas que hubieran sembrado preguntas incómodas en casa y esperaban, esperaban hasta su momento, el domingo.

Él decía que volvía a León y ella se quedaba sola a las once de la mañana. Iba con su madre a la iglesia y, a la vuelta, sus padres se iban. ¿Seguro que no vienes?, No, mañana tengo evaluación, prefiero preparar las mates... Las benditas mates que aquel año le costaban y le estaban dando la excusa perfecta. En cuanto salían, llamaba. Solían coger el coche e ir hasta Pontedeume o Ares (y aún así, había que andar con ojo, nunca se sabía con quién podía encontrarse uno) y pasaban la mañana juntos; de nuevo, hablaban, fantaseaban, montaban planes absurdos y se aprendían con los ojos, las manos y la boca allá hasta donde la moral y las buenas costumbres lo permitían en los lugares públicos.

Sí, el vestido quedaría para el próximo domingo.

Pero nunca llegó a ponerlo. Él no estuvo el viernes a la salida del instituto. En algún sitio de la nacional VI se había salido de la carretera.

Habían pasado 25 años. Buscaban retales para completar una falda, cuando abrió la caja y su hija descubrió el vestido, aún sin estrenar, y bastante anticuado. Cerró la caja y la metió de nuevo en el armario. En sus recuerdos, ese domingo habían paseado juntos, ella había estrenado el vestido, él le había dicho qué guapa estaba y ella se había sonrojado de felicidad.

sábado, 2 de diciembre de 2006

Te la robo

Llevaba días pasando por encima de esa entrada por falta de tiempo. Te robo la canción, con tu permiso.

jueves, 30 de noviembre de 2006

Do you believe in magic?


Hace unos días descubrí "Puentes como Liebres" de Mario Benedetti. No sé si me ha pillado del revés, si soy un pelín exagerada, pero no puedo quitármelo de la cabeza. Por no hacer un mal resumen diré sólo que trata de cinco encuentros de dos personas profundamente enamoradas. Se conocen y enamoran con quince años, apenas se ven tres veces más a lo largo de los años y no vuelven a encontrarse, esta vez ya definitivamente, hasta 50 años después.

Hay magia en el relato; y hay magia especialmente en la primera parte, cuando narra las pavadas, las torpezas (dicho con todo el cariño del mundo) la ternura y la honradez de dos adolescentes; y también en la última, en la que seguramente la consciencia del tiempo perdido obliga a desnudar prejuicios, etiquetas sociales y poses... y también, por fin, desnuda a los protagonistas que consiguen hacer el amor... con sólo 50 años de retraso.

Y, en el medio, hay un retrato, que a mí se me hizo cruel, de lo vacía que se puede hacer una existencia cuando se supone que una persona es alguien maduro, serio y productivo para la sociedad... y se comporta como tal y vive de acuerdo a lo que la sociedad espera que haga y de acuerdo a unas reglas que no se sabe bien qué especie de sádico ha debido de escribir, ni con qué ocultas intenciones, salvo que se siga la vieja norma de que la gente aborregada, adocenada e idiotizada es más fácil de convencer, de dirigir y de llevar al huerto. Vivamos sin romper las reglas y séamos gente seria y de provecho. Muérdete las uñas, trágate los puños, niega lo que quieres, acepta lo que no puedes ni soportar y compórtate como se espera de un adulto cabal... si quieres ser uno al que la sociedad no señale con el dedo y cuya opinión merezca ser tenida en cuenta... en las encuestas de opinión. No tengas ilusiones, no pongas por delante el amor, no respires muy fuerte y, sobre todo, que no se te ocurra suspirar.

Hoy iba cruzando el parque y escuchaba a María en background, mientras veía que las hojas de los árboles (¡por fin!) ya eran de otoño... mostrando tantos colores... y de forma tan efímera. Como las ilusiones, hay tantas y duran tan poco... Como el amor... ¿cuánto tiempo conserva ese bonito color dorado? ¿De qué depende que se pierda o no al soplar el viento?. Y, seguramente por ir escuchando a María, comprendí. Es como la magia; tienes que creer en la magia para que exista la magia. Seguramente por eso las historias tiernas eran las de los dos niños y las de los dos abuelos, las de los que están más cerca de la magia... los unos, porque van y los otros, porque vuelven.

Qué absurdo ir de adulto por la vida, sin creer en la magia y perdiendo también el amor por el camino... pero ¿qué haces cuando descubres que los Reyes Magos no existen y que el mago guardaba el conejo en la chistera? ¿Cierras los ojos y te haces el loco? ¿O cierras los ojos, te aborregas, te adocenas y te idiotizas... como un buen ciudadano adulto responsable y de pro?

martes, 28 de noviembre de 2006

Finite Automata of Song Lyrics

Al bueno de xuzo le debo una birrita por mandarme esta maravilla de enlace :-D

Como muestra, este botón... el autómata finito de la letra de "Idioteque":




¿Tiene un aire a una ballena azul o mi imaginación se ha desbordado? :-)

lunes, 27 de noviembre de 2006

Salir del armario


Merche strikes again! :-)

Es un título de esos que atraen a la gente a los blogs ¿no? Pero es que eso le ha pasado a uno de mis nuevos inquilinos. Verás, hace unos días había un par de gatitos atrapados en la enredadera de la valla de la casa del vecino. Se organizó una expedición para ir a salvarlos. Eran como la Michi nueva, pequeñines. Hicieron un agujero para que pudieran pasar a nuestra parcela pero les fue imposible tocarlos, arañaban y bufaban de mala manera.

Desde entonces, no se han ido de aquí. La Michi está feliz porque juega con ellos. Bueno, con uno más que con el otro. Porque ese otro es intocable. El otro día se colaron los tres en casa, venga a jugar y hacer el bobo. A una de estas, este otro se asusta de mí y se me cuela en un armario de la cocina. No veas para que saliera, si metíamos la mano nos atacaba, así que hubo que esperar a que saliera, pero no sólo del armario, también de la cocina, porque si no, ¡no había forma!.

Y nada, te mando unas fotos, porque ahora son cuatro los mininos que nos rodean ;)









Estoy por proponerle que sea colaboradora en el blog...
Hmmm.. ¿a ella o a sus gatos? :-)

viernes, 24 de noviembre de 2006

Robert Altman

Estaba pensando en hacer una entrada sobre él y me he encontrado justo con lo que pensaba hacer, pero ya hecho:

RIP, Robert Altman

Y como se lo merece, ahí van otras dos. Aunque no mencionen mi película favorita, El juego de Hollywood.

jueves, 23 de noviembre de 2006

Dejemos las cosas como están


Terminó de leer el relato y cerró el libro. Le había costado; por dos veces le había hecho llorar. Y, por hacer bueno lo de no hay dos sin tres, volvió a llorar al acabar. No le había hecho daño, era la simple emoción. No sabía que Benedetti aún le reservaba esta sorpresa.

Apagó la luz y se quedó allí un rato, llorando tan feliz.

Hasta que le oyó llegar al dormitorio. En un gesto tan repetido, giró sobre su costado, y enseñó la espalda. Y, entonces, lloró de verdad.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Grupo Universitario de Amnistía Internacional en la UJI


Pues nada; que el pasado 15 de Noviembre me llegó este mail:
Tienes derecho a permanecer en silencio...
... ante lo que pasa en el mundo.
Pero también puedes no hacerlo y unirte a la voz de Amnistía Internacional.

¿Quieres unirte a los grupos universitarios de Amnistía Internacional (AI)?

En nombre de Amnistía Internacional (AI) queremos invitaros a todos a formar parte de esta reunión informativa para formar un grupo universitario de AI en la Universitat Jaume I. Participará David Martín del Área de Grupos, Voluntariado y Educación en Derechos Humanos de la Sección Española de Amnistía Internacional en Madrid.

Esperamos verte el viernes. ¡Hasta entonces!

Saludos,
Hannah Droege y Jaime Perera

PS: Si deseáis más información, podéis poneros en contacto directo con nosotros.


Bueno, a esa reunión ya no llegáis, evidentemente. Yo fui y me quedó claro que ni soy alumna, ni soy menor de 30 años, ni soy socia de AI (aunque bueno ¡esto sí que lo puedo arreglar :-)! ), pero... allá me quedé ;-)

La próxima quedada es el martes 28 de Noviembre a las 17:30 en la parada del autobús del ágora (no, no vamos a quedarnos en la parada... sólo es el punto de encuentro ¡espero! :-D ).

ACTUALIZACIÓN: El grupo ya tiene lista de correo,

grupo . amnesty @ llistes . uji . es

martes, 21 de noviembre de 2006

Ian Thorpe


En el desayuno me he enterado de Ian Thorpe se retira de la competición. Me sabe mal por lo que me perderé desde ahora, no más piques con Phelps, no más competición con Van de Hoogenband. Además, viendo nadar a Thorpe creo que he aprendido más sobre natación que con cualquiera de mis profes. Y no es porque ellos no supieran enseñarme, no. Pero es que este hombre posee uno de los mejores estilos que servidora ha visto nunca dentro del agua. En este otro vídeo sale con Hackett, que es otro monstruo, pero se puede ver claramente la diferencia de estilo (Thorpe es el del traje entero).

Normalmente todo el mundo destaca sus pies, esas palas del 56 que tantos problemas daban a los que nadaban en las calles vecinas a las suyas. "¡¡Es como meterte en la lavadora cuando está centrifugando!!", llegaron a decir de él. Por no hablar de la famosa conferencia de prensa en la que sus padres convocaron a los periodistas para demostrarles que ellos tenían también los pies enormes y el pedazo peana de su hijo era su natural herencia biológica y no el producto de una hormona de crecimiento añadida a los cereales del desayuno.

Pero, de verdad, lo que yo adoro de Thorpe son sus brazadas. Es hasta elegante de lo bonito que lo hace. Apenas salpica, desliza el brazo, estira y avanza... con un frecuencia no muy elevada, pero consiguiendo una amplitud que asombra gracias a su buena técnica. Es como si abrazara el agua mientras se desplaza.



Tiene 13 plusmarcas mundiales y 5 títulos olímpicos. Y apenas tiene 24 años y se lo deja "por falta de motivación". Flipa. Sigo diciendo que estamos convirtiendo este mundo en un sitio difícil. Especialmente en el ámbito deportivo, cada vez más dirigido hacia el negocio y menos hacia el deporte. Y en el que cada vez se sacrifican más personas jóvenes a mayor gloria del espectáculo, ignorando qué ocurre o qué consecuencias puede tener para una persona vivir tan a tope su adolescencia y los 7 u 8 años posteriores, de forma que se encuentre completamente quemado a los 24. Por el camino se habrá dejado la salud (el cuerpo no es de goma y habrá coleccionado todas las lesiones del mundo... si es que no le han dado "caramelitos" para que rinda más), los amigos (siempre entrenando, siempre viajando, siempre lejos de casa) y lo que es peor, su juventud.

Si os fijáis, de un tiempo a esta parte las grandes figuras de la élite deportiva son cada vez más jóvenes. Hasta en el fútbol, donde las grandes estrellas solían consagrarse con 24, 25, ó 26 años, cada vez los fichajes "de impacto" son para mozos más que tiernos. ¿Cuál ha sido el último fichaje del Madrid? Marcelo, 18 años, 6 millones de euros. A algunos les parecerá normal. A mí me parece una barbaridad. Vaya, los dineros del fútbol siempre me han parecido una barbaridad, pero que además un chaval de 18 años fiche por 6 millones de euros... ¿cuál va a ser su meta a partir de ya?. O, mejor dicho ¿cuándo va a empezar a estar quemado? ¿A los 22?

No sé, pero es que me parece que es de locos. ¿Cómo tiene que ser de eso de quedarte sin motivaciones a los 24 años? Eso es terrible o, al menos, así me lo parece a mí. Toda esta gente tiene que romperse necesariamente por algún sitio. Física y mentalmente. Rafa Nadal, Fernando Alonso, Dani Pedrosa... ¿de qué edades estamos hablamos? ¿van a aguantar así hasta los 30?. Y, luego ¿qué?

Qué triste ser viejo a los 24 ¿no?

domingo, 19 de noviembre de 2006

Seré Breve


...pero es que, si no lo soy, seguro que no lo lees :-)
Te conozco desde hace 5 años. Siempre me has parecido una persona trabajadora y eficiente. Pero lo más importante es que me cuesta imaginarte engañando a nadie. Eres honesto. Aunque es difícil de averiguar porque sacarte palabras es un parto. Eso hablando; escribiendo, ni te cuento. Por ahí vas, con tu cara hecha sonrisa... hasta que se te sale ese chiste y te pedimos todos que te calles ;-)

No sé de mucha más gente a la que regalen un kit de supervivencia lleno de conectores USB y cables cruzados, y se le caiga la baba de contento. En fin, para tu próximo cumple avisa con más tiempo... ¡Muchas felicidades!

sábado, 18 de noviembre de 2006

Aprender



María y una servidora. Ahora entenderéis porque estaba tendiendo una lavadora y me he quedado pensando... acababa de confundir una de sus camisetas con una de las mías. Ya casi son iguales. Le falta un pelín al largo de manga.

Aprender. Tantas cosas por aprender tú y tantas cosas por aprender yo. Tantas cosas que te tengo que enseñar yo y tantas cosas que me tienes que enseñar tú. Por ejemplo, a colorear y a leer poesía.

Supongo que sería la vergüenza de mi abuelo, el pintor. ¡Qué vergüenza, una nieta que dibuja y no se atreve a colorear!. ¿Me falta descaro o me falta imaginación? Cuando veo a María con sus colores, me muero de envidia. Nunca he tenido el valor de mezclarlos como hace ella... pobre, viene a que le pinte algo y siempre le digo lo mismo: Yo lo dibujo, pero coloréalo tú.... Trazar líneas, marcar bordes, delimitar... y me quedo parada a la hora de rellenar, de llenar y de darles color. O calor, que es lo mismo. Y antes lo hacía. Pero como no me gustaba el resultado, en lugar de intentarlo de nuevo, hubo un momento en que, simplemente, dejé de hacerlo. Ya estamos.

Lo de la poesía también tiene su aquel. Tengo un amigo que lo intentó, pero me dejó por imposible. Y, mira por donde, viene aquí mi bicha con su libro preferido, el de Miguel Hernández. A recordarme que sí, que realmente me gusta pero que me da miedo. Me da miedo quedarme colgada en un verso, en darle vueltas a una estrofa una y otra vez, como me quedo a veces con las de las canciones (¿serás imbécil? tu palabra más desgastada en google es lyrics y dices que no lees poesía ¡mira que eres infantil! ¿aún dices cosas en voz alta para ver si se convierten en realidad?). O me da envidia. Porque lo intenté (se fue en primavera,/otoño que pareció,/se fue en primavera/y ya no volvió. Toma ya el sentimiento trágico de la vida que tenía servidora a los diez añitos. Lo que me tocó en su día despotricar para convencer al mundo en general de que no me lo había copiado y que el poema - sobre un soldado que se va a la guerra, etc. etc. - era original). Me digo a mí misma que es que me falta paciencia, que es un rollo, que para qué. Y antes lo hacía. Pero como no me gustaba el resultado, en lugar de intentarlo de nuevo, hubo un momento en que, simplemente, dejé de hacerlo. Ya estamos.

Vale. Mira María, yo te enseñaré ortografía, multiplicaciones, geografía. Te enseñaré historia, historias, realidades y mentiras. Y, si quieres, hasta a programar. A ver si, a cambio, aprendo yo de ti colores y poesía.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Gracias (a quien corresponda)

Un día, Gregorio se dedicó a plantar robles en la parte de atrás de nuestro edificio.

Otro día, me di cuenta de que el roble que está más cerca de mi ventana se ha puesto hermosísimo.

Y llevo unos días dándome cuenta de que en ese roble para un petirrojo que, cuando pongo música, se mosquea y se pone a cantar como un poseso. Hoy se ha mosqueado con los Jayhaws, ¡tiene buen gusto!


I was waiting for the sun
Then I walked on home alone
What I didn't know
Was he was waiting for you to fall

So I never made amends
For the sake of no one else
For the simple reason
That he was waiting for you to fall

It was not lost on me
It was not lost on me
Walkin' on down the road
Looking for a friend to handout
Somethin' might ease my soul

So I kept my spirits high
Entertaining passers-by
Wrapped in my confusion
While he was waiting for you to fall

jueves, 16 de noviembre de 2006

Números de buena familia

Dicen Forges y Juan José Millás que hay Números pares, impares e idiotas.

Yo, lo que sé, es que a los profesores de programación nos encantan los números primos; el programador que no haya tenido que hacer una función o un programa para determinar si un entero es primo, que levante la mano. Vale, pues para ese que la ha levantado: un número es primo si sólo es divisible entre el 1 y el propio número. A saber, 1, 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 29, 31, 37, 41..

Y ya puestos, hay que mencionar a los números omirps ¿qué cuáles son? pues los primos que al invertir sus dígitos siguen siendo primos: el 13, 17, 31, 37, 71, 73, 79, 97..

Otros que salen mucho en los problemas de programación son los números perfectos, que son iguales a la suma de sus divisores propios, como el 6 (1+2+3=6) o el 28 (1+2+4+7+14=28). Si rizamos un poco el rizo, encontramos los números amigos: A y B son amigos si la suma de los divisores propios de A es B y la suma de los divisores propios de B es A. ¿Un ejemplo? 220 y 280: los divisores de 220 son 1, 2, 4, 5, 10, 11, 20, 22, 44, 55, y 110 que suman 280. Y los de 280, (1, 2, 4, 71 y 142) suman 220.

Pero, en realidad, estamos hablando de casos particulares de un enunciado más general. Si se llama sigma(n) a la suma de los divisores de n, nos podemos dedicar a jugar... podemos calcular sigma(n), sigma(sigma(n)), sigma(sigma(sigma(n))) y seguir; algo de este estilo:

sigma(16)=1+2+4+8=15
sigma(15)=1+3+5=9
sigma(9)=1+3=4
sigma(4)=1+2=3
sigma(3)=1
sigma(1)=0
(nota: como los divisores propios son los divisores excluido el propio número, con el 1 no nos queda más remedio que aceptar 0 como suma de divisores propios)

Al final se llega a 0; hay quien diría que como al 16 le cuesta 6 pasos llegar al 0, su valor en la secuencia alícuota es 6. Claro que también puede ser que el proceso anterior "se ralle"; vamos, que salga un bucle. Probemos con el 12496,

sigma(12496)=14288
sigma(14288)=15472
sigma(15472)=14536
sigma(14536)=14264
sigma(14264)=12496

¿Bonito verdad? Es un ciclo de longitud 5 y se dice que esos números son sociables. Por lo tanto, números perfectos y números amigos son casos particulares de los números sociables, de tamaño de ciclo 1 y 2, respectivamente.

A la vista de esto, alguien puede pensar que por qué diantres tiene que funcionar este montaje y que por qué no se cae en un proceso infinito. Los matemáticos no lo han podido demostrar, pero conjeturan que cuando nos embarcamos en el proceso anterior, o llegamos al 0 ó encontramos un bucle. ¡Ánimo si quieres comprobarlo!

Hay otra familia de números que me gusta, aunque no creo que mis alumnos del curso 2001/02 compartan mi entusiasmo. En el examen de febrero, el parcial, tuvieron que escribir una función para determinar si un número era o no odioso, es decir, si tenía un número impar de unos al pasarlo a base 2. Por ejemplo, 1, 2 (10), 4 (100), 7 (111), 8 (1000), 11 (1011)..

Lo malo fue que en el final tuvieron que escribir una función recursiva para determinar si un entero dado era un número diabólico, a saber, el que tiene un número impar de ceros al pasarlo a base 2: 0, 2 (10), 5 (101), 6 (110), 8 (1000), 11 (1011)..

Y como soy así, si del odioso pasé al diabólico, para seguir la secuencia tenía que apostar fuerte. Me dejé para el examen de septiembre la propuesta de escribir una función que determinara si un número entero era apocalíptico. Vamos, si se le había colado la secuencia de dígitos '666' (16667234, 666, 35666, 100666001.. )

Algunas bonitas definiciones más:

- los números curiosos (o automórficos), que al elevarlos al cuadrado "acaban" en ellos mismos. Pasemos a los ejemplos para no liarla más: el 5 (porque 25 acaba en 5), el 6 (porque 36 acaba en 6), el 376 (porque 376 al cuadrado es 141376 que acaba en 376)..

- las potencias perfectas, que son los números que poseen un divisor que cumple que su cuadrado también es un divisor, como le pasa al 81: 3 y 32=9 son divisores de 81.

- los números pluscuamperfectos, que son números de n dígitos que cumplen que son iguales a la suma de la potencia n-ésima de sus dígitos. Bueno mejor con el ejemplo, ¿no?: 548834 es igual a 56+46+86+86+36+46.

- y .. los que aún no han salido en un ejercicio de examen y que no voy a poner por aquí :-) todavía ;-)

Claro que a veces hago trampa, y me invento definiciones: dos números enteros positivos n y m están liados si al pasarlos a binario la cantidad de unos de n es igual a la cantidad de ceros significativos de m y la cantidad de ceros significativos de n es igual a la cantidad de unos de m. Vamos que al pobre 50 lo lié con el 35 (100011), el 37 (100101), el 38 (100110), el 41 (101001), el 42 (101010), el 44 (101100), el 49 (110001), el 52 (110100) y el 56 (111000). Cuando se entere su novia, me mata...


Y, para acabar, me dejo la más bonita. Se dice que un número es maravilloso cuando es el 1 ó conseguimos llegar al 1 a través del siguiente proceso: si es par, lo dividimos entre 2; si es impar, lo multiplicamos por 3 y le sumamos 1. Y vuelta a empezar el proceso hasta llegar al 1.

Y, no me preguntéis por qué, pero, sea cual sea el número, siempre se llega al 1. Los matemáticos (siempre tan formales) dicen que Se conjetura que todos los números son maravillosos.

Pues, ¡qué queréis!, yo estoy absolutamente convencida de que todos los números son maravillosos...

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Ya les vale...


Esta entrada es para avisar a mis compañeros de Planet Castellón. Estaba haciendo un paseito por Technorati (vale, sí, me pueden mis ansias de saber quién me enlaza y quién no ¿qué pasa? :-) cuando me he topado con estos chorizos:

http://castellonprovincia.com

No voy a enlazarlos porque no lo merecen. Pero que sepáis que se dedican a choricopypastear todas las entradas del Planet y nos citan como "colaboradores". ¡Tócate el nas!. ¿Alguien os ha pedido autorización y/o habéis decidido libremente colaborar con eso/ellos?

¿A alguien se le ocurre cómo protestar de forma efectiva? Porque es que, además, si buscáis en google comprobaréis que se dedican a spamear con mails varias listas de correo...

lunes, 13 de noviembre de 2006

¿Y los derechos de los lectores?




El otro día tropecé con alguna referencia a William Boyd; como sea que me acordé de un libro que hace tiempo me prestó un amigo, Las Nuevas Confesiones, me puse a buscarlo por Internet arriba (y abajo). Uno de los resultados lo tenéis como ilustración de la entrada. Y sirve para ilustrar muchas de mis búsquedas de libros.

Quería regalarme a mi sobrina Tiempo de Cerezas de Montserrat Roig; al final, tuve que regalarle mi libro y ando como alma en pena buscándolo por ahí para volver a tenerlo. A un amigo le recomendé un par de libros para que se los regalara a su mujer... creo que ha conseguido uno en la Librería Cervantes (¡gracias, Fab!). Del otro sólo sabemos que está agotado.

¿Por qué es tan difícil encontrar libros que apenas tienen 20 años? Y, por favor, no me habléis de la feria del libro usado y de ocasión... (bastante más usado que de ocasión, por cierto). Al menos no de la de Castellón: una vez que apartas todos los libros procedentes de los stocks de las Colecciones Completas de El País, El Mundo y el ABC, queda muy poquito.

Un libro de 15 ó 20 años ¿es viejo para ser reeditado? ¿Qué ocurre cuando quieres recomendar un libro hermoso que has tenido la suerte de leer... hace 10 años? ¿Decirle a quien quiera que se lo ibas a recomendar "¡Ah, se siente! haber tenido esta conversación conmigo en 1991.."

Tanto canon a las bibliotecas, tanto rasgarse las vestiduras con los proyectos de digitalización de libros, tanto hablar de los derechos de autor... ¡Una mierda! Son intereses editoriales, intereses empresariales... todos a leer el mismo libro, todos a pastar el último premio planeta y el best-seller de moda...

Los que amamos la lectura ya nos buscaremos la vida. Seguiremos removiendo todos los libros de los puestos de las ferias, seguiremos yendo a la caza del tesoro. Pero agradeceríamos que ciertas millonadas de campañas fachendosas se invirtieran, sólo de vez en cuando, en fomentar de verdad la cultura y no el mercantilismo.

sábado, 11 de noviembre de 2006

Un regalo

O eso creo. O eso me ha parecido cuando lo he encontrado.
Y necesitaba encontrarme algo así:

Broadcast - Come On Let's Go

viernes, 10 de noviembre de 2006

... qué oportuno

Rayarme con esta canción y encontrarme esta maravilla de cuadro,

lunes, 6 de noviembre de 2006

Ejercicio 2, práctica 1...

Datos: Un grupo de alumnos de primero, una profesora disléxica y la frase "...en lo que la gente se montó el follón el año pasado...".

Resultado: La frase "...en lo que la gente se folló el montón el año pasado...".

¿Dónde está la tierra cuando tiene que tragarla a una?

domingo, 5 de noviembre de 2006

Ha dejado de llover...


Que una gallega de pro escriba estas cosas...

Como sea que, últimamente, parece que andemos con la caraja galopante, marchando una de espabilamiento. Una, en su incultura, ignoraba completamente la existencia de Redd Kross (o no era consciente de ella, que para el caso da lo mismo que lo mismo da...). Me los encontré por ahí (1) y estaba hoy repasando y trasteando... y,

1976, Redd Kross,

Jimmy's Fantasy, Redd Kross.

Como le decía hace nada a un amigo, ¡vivan los anuncios de Sunsilk!. Y bravo por las cosas que le hacen reir a una.

(Y sí, ya sé que los vídeos se pueden "embeber" -¿se podrán "encomer" :-)?-, pero ¿soy la única que los ve desincronizados cuando los "embeben"? Pues, hala, a pinchar... )

(1)(por cierto, si alguien tiene claro como pasar de .mpc a .mp3 que me eche un cable :-/ )

viernes, 3 de noviembre de 2006

Mutismo Virtual



Podría escribir los versos más estúpidos esta noche. No los escribiré porque no sé escribir versos, no porque me quepa la menor duda de que serían estúpidos. No sé dónde se me ha caído la brújula, o cuando se me ha roto. Pero sé que tengo la misma sensación que el vagabundo del desierto que se desespera al reencontrarse con sus propias huellas y comprender que está caminando en círculo.

Y a esta alturas, el círculo está resultando ser un círculo vicioso. Cuando parecía que había encontrado la salida correcta de la rotonda, descubro que lo único que he hecho ha sido tomar otro falso ramal y que vuelvo al mismo sitio. Me he cansado más, pero sin avanzar.

Todos y cada uno de esos pasos los di al tomar una decisión. Es bastante lamentable descubrir esa secuencia como una serie encadenada de errores. Y más lamentable aún ir hacia atrás, intentando buscar el origen de esa cadena. Es casi adictivo; examino todas y cada una de mis decisiones (en su día, de lo más lógicas, o, lo que es peor, tan inofensivas...), escrutándolas con una lupa y escandalizándome ante lo inocente que pude ser o el poco conocimiento que tenía, de mí, de él, de ellos, de los demás. Dependiendo del momento me puedo llegar a arrepentir hasta del color de los zapatos que elegí un día determinado, aunque los eligiera porque me sentía feliz y quería hacer una travesura. De la travesura, mejor ni hablar. Tal vez fuera la que provocó el efecto mariposa que se ha transmitido hasta el día de hoy para conseguir que me sienta tan estúpida, tan fea y tan vieja.

Estoy perdida dando vueltas, sin norte, sintiéndome absolutamente estúpida. Pero todo el mundo juraría que soy una persona equilibrada, sana y con una visión equitativa del universo. Que no tengo problemas y he cogido mi vida por los cuernos. Y eso me acaba de convencer: todo es estupidez a mi alrededor; nunca podré escapar y nunca tendré valor para dejar de dar vueltas, salir del círculo y gritar.

Porque en noches como esta siento que la estupidez puede tocarse, que tiene vida propia y que me está enredando en ella.


Y, como todas las noches, leyó la entrada, corrigió los errores que encontró, cambió un par de palabras, acortó una frase. Luego, sin guardarla, cerró la ventana del navegador y apagó el ordenador.