Hay gente que se sorprende, pero servidora no conduce. Me interesaron los coches a los 16 años; a los 18 no tenía dinero para gastarlo en el carnet de conducir y, cuando dispuse de él unos años más tarde, los coches, bueno no, rectifico, los asnos (con perdón para los asnos) en que suelen transformarse gran parte de sus conductores, me daban más bien repelús. Así que pasé del tema. Sólo me arrepiento (por aquello de la cosa solidaria) en vacaciones, que mil kilómetros son una paliza.
El caso es que el miércoles, cuando volvíamos de Galicia, había luna llena. Y nos salió así de hermosota a la altura de Motilla del Palancar. Así pues, a falta de algo mejor que hacer, me agarré a la cámara dispuesta a sacar fotos de tan hermosa dama...
¿Habéis probado alguna vez a sacar fotos a la luna desde un coche a 120 kilómetros por hora, con un pulso (el mío) digno de ser diagnosticado de Parkinson? Por no hablar de lo limpio que estaba el parabrisas :-)


A veces, ya no es sólo el pulso y el traqueteo... ¡hay baches! Aunque algunos son de lo más simpático: hasta te ayudan a encontrar el camino a seguir
Bueno, pues no me desanimé y empecé a trazar un plan. Esperaría a que estuviera más obscuro, esperaría a que hubiera que parar... ¿dónde parar sin parar? vamos, no quería yo interferir negativamente en la labor del conductor... a ver si además del papá, quiero pis voy a poner de moda el papá, quiero foto...
En esto tuve que empezar a trabajar de GPS, porque nos acercábamos al by-pass de Valencia. Entre el by-pass (que me pone cardíaca) y pillar luego la CV-10 (que siempre nos despistamos...) me olvidé de la luna un ratito. Y ya casi había desistido, cuando caí en que, para salir de la autovía, justo antes de entrar en Castellón ¡habría la típica rotonda, con el típico ceda el paso! ¡Perfecto para parar sin parar!
Empecé a preparar la cámara. Allí estaba la luna, redondita, brillante y, yo creo que, guiñándome el ojo. Ajusté el zoom, comprobé que quedaba batería, empecé a buscar puntos de referencia... nos acercábamos al desvío de la carretera de Alcora. Bajé la ventanilla (el parabrisas estaba asqueroso) y aguanté el frío... empezamos a coger el desvío...
Pero ¿de dónde ha salido esa nube? :-/

Sí, ya sé, no quedó tan mal... pero esa nube negra como el chapapote que veis a la izquierda me dejó sin la foto que llevaba soñando durante 150 kilómetros... sin mencionar que al coger la carretra de Alcora, la luna dejó de estar a mi derecha y perdí el enfoque, tenía que ir cruzada, peleándome otra vez con el parabrisas que, por supuesto, seguía sucio...

¡Y a Dios pongo por testigo de que estaba todavía más sucio! Como que aún no tengo claro si fotografié a la luna o si se me manifestó algún espíritu amigo...
Moraleja: os quedáis sin reportaje gráfico. Pero ¡estaba guapa la condenada! :-)


























