martes, 10 de abril de 2007

Los saltadores siempre pierden


Si lo pensáis bien, en el salto de altura ganar significa perder: en el resto de especialidades te mides en relación con tus compañeros, compites con ellos y el que lo hace mejor gana. Pero cuando practicas salto, tu rival es un listón que, a la larga, siempre acaba ganándote: ganas cuando el listón te hace perder. Es la única especialidad, además, en la que puedes seguir compitiendo sólo, a la espera de que llegue esa altura que no puedes superar al cabo de tres intentos. Y en el momento en el que pierdes, ganas.

¿O era al revés?

No era una cuestión como para perder el sueño, hasta que, no sé por qué, el hilo de mis pensamientos me llevó a la cuestión de "¿Qué hay más paralizante que el miedo al fracaso?" y me descubrí respondiendo que el miedo al éxito. Es casi humano escudarte en el miedo a un posible no que te cubra de ridículo para dejar de hacer algo... lo que no está tan claro es cómo asumir ese miedo al , salvo que sepas que te obligará a seguir adelante y a tomar decisiones, en lugar de dar vueltas.

Así, me he pasado casi la mitad de la noche en blanco, sintiéndome como una saltadora, compitiendo sola contra un listón. Perdiendo por miedo a ganar. Y sabiendo que si gano, pierdo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Si ganas, ganas; no jodas :-P

PepeDante dijo...

Y en una competición de semifinales tiene más sensación de victoria el que se llevó el bronce que el que se llevó la plata.

Anónimo dijo...

Yo creo, como algemon, que, si ganas, ganas. Otra cosa es que la competición sea contra ti misma. Entonces, fijo que, de alguna manera, pierdes. ;)

Beso de corona de laurel.

Anónimo dijo...

Lo mejor es el tute cabrón: que ganan el que más gana y el que más pierde.

Mars Attacks dijo...

Una vez le pedí a una chica que se casara conmigo. Íbamos paseando, todo iba bien, y esperaba un "no" por respuesta.
Cuando me dijo que sí, me detuve en seco y, por primera vez en mi vida, no supe qué hacer, qué decir, ni qué pensar.

Siempre he temido (coge esa palabra y transfórmala en "deseado que llegara un reto interesante") al éxito. Pero lo mejor de todo, lo que impulsa toda mi maquinaria hacia delante pase lo que pase, es la seguridad de que algún día estaré muerto, y entonces ya nada me importará: ni lo que hice, ni lo que dejé de hacer. Eso se parece bastante a la despreocupación que ofrece la felicidad.

Hmmm... esto te gustará (aunque vas a llorar como una madalena... ahora mismo no sé si ya te lo pasé):
http://youtube.com/watch?v=60cDHb-tvMA
El texto, para que no te pierdas detalle:
http://news-service.stanford.edu/news/2005/june15/jobs-061505.html

Anónimo dijo...

No te res que vore, pero acabe de descobrir que...no maese Google no troba cap "morranda" en internet, en format imatge...

...Per cert, tinc una amiga que te un novio cubano, més negre que Eto'o, i que bota com un mono!! De professió: atleta. Saltador d'altura!!

- Quan salta? li vaig preguntar a la Miri.
- Mucho, un metro veinte.
- Que cuanto salta digo, Miri?
- Pues eso!!
- Pero si eso también lo salto yo - mentí graciosamente.
- Pues serán dos metros veinte.
- Serán...

p.d: en salt amb pèrtiga no gana quien pierde? o com era la cosa?

Ppgol dijo...

"¿Qué hay más paralizante que el miedo al fracaso?" y me descubrí respondiendo que el miedo al éxito.


yo me se de uno que tiene miedo al exito.

Bridget dijo...

Yo pasé por ello, la altura pocas veces pero concursos de otra especialidad menos atractiva muchos y es cierto que cuando pierdes siempre te queda la sensación de que alguien lo hizo mejor que tú pero cuando ganas el consurso se convierte en un ¿por qué no he mejorado mi marca personal? creo que ni ganando ni sin ganar, hay personas que siempre tenemos sed.