martes, 24 de febrero de 2009

Hospital food


Tópico número uno: Los enfermos pierden el apetito. Tópico número dos: la comida de hospital es incomestible. Pues no, ¡fuera tópicos! :-)

En esos días raros que os contaba antes, pasé dos días en ayunas... con el agravante de la sonda y la sensación de tener esa goma agobiante en la garganta. Cuando el sábado, por fin, me la retiraron, no pegué brincos de alegría por aquello de estar algo baja de forma, pero me pareció una maravilla poder beber agüita... y ya, cuando pronunciaron las palabras "Dieta líquida", me pareció estar tocando el cielo con mis manos. ¿En qué consiste? Bueno, digamos que en la bandeja de la comida apareció un zumito y un caldito. Felicidad absoluta. Por la tarde, pues una taza de leche con cacao. Y por la noche, volvieron a aparecer un zumito y un caldito :-)

El domingo, pues más de lo mismo: desayuno, un zumito y una lechita con malta; comida, un zumito y un caldito; merienda, una lechita con cacao y cena, un zumito y un caldito. Bien, bien, había que recuperarse de poquet a poquet, sin prisas y sin pausas, a recuperar mis procesos digestivos...

¿Os imagináis el menú del lunes :-D? Pues sí, eso mismo: desayuno, un zumito y una lechita con malta; comida, un zumito y un caldito; merienda, una lechita con cacao y cena, un zumito y un caldito. No sé por qué, pero el regimen ya empezaba a desesperarme un poco ;-) Bueno, qué diantres, ¡si soñé con que me comía un paquete de rosquilletas, era mi máxima ilusión en aquel momento! :-)

Lo peor llegó el martes. Vamos, que servidora estaba ya toda recuperada de sus achuchones del fin de semana y tenía alucinaciones por culpa del hambre. Cuando me entraron el desayuno, un zumito y una lechita con malta, os juro que tuve visiones con un panquemao que daba vueltas alrededor de la bandeja del desayuno y que no podía parar... allá iba yo, pegando manotazos e intentando pillarlo, pero no se dejaba el muy... luego, ya me di cuenta de que era un producto de mi imaginación :-)

Ostras, qué hambre tenía. Recuerdo que mi madre estaba hablando con la madre de Merxe sobre lo que harían a estos politicastros ladrones que se dedican a robar dinero... meterlos en un sitio sin darles ninguna opción, hasta que devolvieran todo... y, de repente, desde mi cama se oyó gritar: "¡¡Y con dieta líquida!!" :-) Había una chica limpiando el suelo de la habitación y creí que se caía de la risa que le dio; el grito debió de salirme del fondo del alma... o del fondo del estómago, vaya usted a saber.

El caso es que el día me reservaba una sorpresita y, a mediodía, me sorprendieron con la "Dieta semilíquida": un zumito, ¡¡un puré!! y ¡¡natillas!!. No me lo podía creer :-) Además, por la tarde, cuando ya no contaba con ello, a la taza habitual de leche se habían unido, mágicamente, ¡dos paquetes de galletas!. Las recibí con un "¡¡GALLETAS!!" digno del mismo Triki y que hizo pegar un brinco a la enfermera. "¿No te gustan?" "¿Que si no me gustan? No te estoy besando los pies porque no llego desde aquí..." Vaya, qué festín me di.

Por la noche, se repitió el menú de mediodía (qué buenos estaban los purés, diantres) y ya, el colmo llegó a la mañana siguiente, el miércoles: bandeja de desayuno completa y desbordada, hasta habían añadido tostadas con jamón york. Cuando lo vi, os juro que empecé a llorar y no es una exageración. A mediodía empecé con la dieta normal; además, ese día ya me dieron permiso para levantarme y moverme.

En fin, avisados quedáis. Si me oís mascullar entre dientes "A este ¡¡dieta líquida...!!", que sepáis que estoy usando mi nueva maldición en arameo ;-) destinadas a los hipermalignos de la galaxia :-)

(Dedicado a la gloriosa memoria del arroz al horno que me trajeron para comer ese bendito miércoles... )





9 comentarios:

Ppgol dijo...

Nuevos métodos de tortura, se acabó el pan y agua, a partir de ahora, dieta líquida ;-)
Creo que el tribunal de La Haya acabará por prohibirlo...

Señor R dijo...

Y digo yo ¿Como piensan estos señores médicos que los pacientes van a mejorar si no se les dan de comer como Dios manda?

Esta podría ser perfectamente una reflexión de mi abuela. Señora de "cuerpo grande" que siempre tenía algo de comida preparada para darle a sus nietos :)

Bueno con esto has acabado con el tópico de la comida de hospital "intragable" definitivamente. Ahora el nuevo tópico es "Comida de hospital?..ah sí, Dieta Líquida"

Un abrazo

Jaco dijo...

Por el gran espagueti volador que no me quede sin comer nunca más de dos días, ¡yo también hubiera llorado!

Si te vuelven a poner la dieta líquida, podemos probar a pasarte un roast-beef por la minipimer, ¡igual cuela! :)

Por cierto, qué manera más sutil de jurar en arameo, me gusta XDDD

Laura dijo...

Lo mejor de los hospitales son las galletas, que buenas que estan las jodías. Supongo que después de dias a dieta hospitalaria se agradece. Despiertan el Triki que llevamos dentro jeje

Chaumo dijo...

Me meo de la risa... de aquí me voy a un examen de la EOI, gracias a ti se me han ido los nervios ;) ¡¡Viva tu sentido del humor!!
Cuando vuelva igual le hago una foto al monstruo de las galletas gigante que tengo en la estanteria y te la paso jeje

CATUXA dijo...

Eres una terapia en ti misma, Glo. ¡Yo "de mayor" quiero ser como tú! Un besín y ¡qué aproveche!

servidora dijo...

Esto... ¿me estás llamando vieja, Catuxa? :-P

XDDDDDDDDDD

Un bico, cariño :-D

Lorena dijo...

Doy fe, doy fe de que saboreabas cada bocado y parecía que estuvieras comiendo un manjar...y también de que te prometiste a ti misma comerte sólo lo de la bandeja cuando viste que nuestras intenciones eran llevarte el club del gourmet a la 225 si hacía falta...
Y porqué será que cuando estamos malitos y el hambre empieza a llamar a la puerta todos pensamos en las rosquilletas???eso también lo he vivido yo, jajajaja, es curioso...

Un bonZo dijo...

Pues ahora tengo la desgracia de comprender muy bien este post. A mí, encima, en la encuesta que te hacen sobre la comida antes del ingreso me preguntaron si seguía alguna dieta especial y dije que vegetariana. Pues bien, TODOS los días me trajeron algo hecho con carne o pescado, algunas de las cuales ni mi madre, que mira que le gusta la casquería, era capaz de comerse. Comunicabas el error, y ni puto caso. Encima cuando ya me pasaron a dieta basal me seguían trayendo dieta blanda, con lo que despues de una semana (se alargó la cosa más de lo esperado) he llegado a casa con el esternón marcado. Grrr...