jueves, 4 de mayo de 2006

protocolos...


Ayer le pegué un grito a María. Bueno, sí ... fue más de uno (que para mami racial y escopetada, servidora). Pero es que con este al que me voy a referir no podía ser de otra forma. Me estaba lavando los dientes y apareció por el cuarto de baño. Y miró largo y tendido para el espejo, pegó un suspirín (¡pedazo de actriz tengo en casa!) y dejó caer: "Hace tanto tiempo que no me haces coletas..."

¿Por qué me enfadé con esa salida? Es más, estoy segura de que a alguno le parecerá graciosa... Porque odio que no me digan las cosas directamente. O no. Creo que lo que me fastidió en ese momento es el hecho de que llevo 40 años intentando entender los suspiros y salidas de mi madre... y no estoy dispuesta a pasarme los 40 próximos intentando descifrar los mensajes en clave de mi hija: "Si quieres coletas, dime: por favor, ¿podrías hacerme coletas hoy?"

En algún sitio dije que nunca decía mentiras. Y no lo hago movida por ningún sentido ético que me prohiba mentir. Yo creo que es por cansancio: es muy cansado decir mentiras... tienes que recordarlas para ser coherente y que no te pillen. Y te tienes que inventar una especie de protocolo para que la gente te pueda interpretar. Eso es lo que me saca de quicio de mi madre: tienes que decir A para poder interpretar B, a lo que debes contestar C para que se sepa que piensas D... Tengo una conversación con mi padrino grabada en la cabeza: "¿No viene tu madre?","No, le pregunté y me dijo que no...","Que no, mujer, eso era que quería venir pero tenías que insistirle..." ¿Ein? Es mi madre. Si ella no tiene confianza para decirme qué quiere hacer realmente ¿entonces quién diantres la tendrá...?

¡Muy complicado! sobre todo desde el punto de vista de los sentimientos. O eso creo. El sábado por la tarde me sorprendí al abrir el planet porque tres amigos, en sus respectivos blogs, hablaban de sentimientos. Cosa que, como digo, me sorprendió... agradablemente. Realmente, creo que mi madre con tanto protocolo de conversación ha conseguido durante toda su vida ser completamente incapaz de comunicar lo que siente; con tanta vuelta y revuelta para poder interpretar lo que de verdad quiere decir, por muy interesado que esté su interlocutor en "captar el mensaje"... lo agota.

¿Es algo contagioso? Lo digo porque a pesar de tanta franqueza y tanto "di lo que quieras directamente", me noto especialmente azorada si tengo que hablar de lo que siento... Es posible que sea algo que también hay que aprender a hacer, quitarse complejos y hablar libremente de lo que uno siente. Igual con eso se conseguiría que Fab no tuviera que contarnos escenas como la que vivió en el autobús.

No deja de ser una contradicción que la habilidad que, en teoría, tanto nos diferencia del resto de los animales, la capacidad de comunicación, sea también la que más problemas nos ocasiona y la que más vulnerables nos puede hacer aparecer. Igual hay que tomárselo más en serio.

5 comentarios:

Loliquiturri dijo...

No te hacia de mamá.

Bueno y hablando del post, me parecen genial tus ideas sobre las mentiras. Yo tampoco sé decirlas, y mucho menos soportarlas

Algernon dijo...

Cognition is not always a computable process :-P

Aniwiki dijo...

:) pues yo soy un poco mentirosilla, bueno siempre dicen q las mentirijillas piadosas no hacen daño a nadie no? me gustan mucho los relatos como estos glo :) me hacen pasar un buen ratito ;) asias :P
por cierto, al final le hiciste las coletas a maria? :D
besiwikis

merche dijo...

Es sólo una niña. Debe aprender a expresar sus sentimientos. Quizá eso no era más que un intento, quizá sólo hacía falta invitarle a seguir hablando de ello ... algo como "¿sí, tienes muchas ganas? ¿te ves más guapa así? ...". ¿Por qué no? puede que su contestación hubiera terminado con un "mami ¿me haces coletas hoy?".

Poco a poco.

Estamos construyendo personas, es sólo el principio, a veces les exigimos demasiado ¿no te parece?

(¡nos vamos a bilbado!)

Mars Attacks dijo...

Como diría Bart: "Relájate, tía: vivirás más".
Soy demasiado vago y desmemoriado para decir mentiras, aunque a veces me veo obligado a poner buena cara en situaciones en las que preferiría morderle un ojo a alguien, simplemente porque recuerdo una bonita frase de Ulises:
«Enfadarse es fácil, todo el mundo puede hacerlo; enfadarse con la persona adecuada, por el motivo oportuno, con la intensidad correcta, eso, amigo mío, ya no es tan fácil».
Quizá deberías invitar a María a un helado y explicarle que a la que querías gritar era a tu madre, y que como empiece a hacer ella lo mismo, la vas a largar con ella para que sepa lo que se siente ;)

Un beset, y cuida tu tensión =***