domingo, 11 de marzo de 2007

Yo amé a Jupiter Jones


Fue hace mucho tiempo. Cuando todavía ponían dos rombos a los programas de televisión y entonces, aquel día, tocaba irse temprano a la cama. Mi madre no me dejaba leer acostada ("¡¡Te vas a quemar los ojos!! Apaga la luz y deja de leer..."). Pero lo bueno de la imaginación es que te deja viajar... hasta Rocky Beach, California, por ejemplo...


Jupiter Jones, Pete Crenshaw y Bob Andrews: el primer investigador, el segundo investigador y "archivos y pesquisas", respectivamente. Los tres investigadores. Por su culpa aprendí a escribir un apellido tan rocambolesco como Hitchcock a la tierna edad de ocho añitos, cuando incluía un par de libros de "Alfred Hitchcock y los tres investigadores" para mi hermano en mi carta de Reyes. La colección la inició él, pero en un par de años se había olvidado de ellos y yo cogí el relevo. Empecé a devorar esos libros y completé la colección, al menos los veinte primeros tomos1.

Colección que leí, releí y recontraleí. Y, así, no me costaba nada en absoluto imaginar, en cuanto me metía en la cama, que había aparecido en el mismo "Patio Salvaje" de los Jones. Dependiendo del día, saludaba a tía Mathilda y a tío Titus, que me invitaban a pasar o me tropezaba con Hans y Konrad, que me decían que los chicos no estaban por allí... y entonces aprovechaba para colarme en el Cuartel General... eso de haberme aprendido todas las entradas secretas a lo largo y ancho de los libros ¡había que amortizarlo! Porque la cara de sorpresa que ponían los tres cuando volvían y me encontraban dentro de la caravana, sentada a la mesa como solía hacerlo Jupiter, merecía la pena...

Los tres me caían bien, pero tenía debilidad por Jupiter. Mira tú por donde, antes de saber siquiera que existía la palabra nerdy, me embarcaba yo en aventuras en la lejana California de la mano del más nerdy de todos los nerdys. Vale que también era pelín creidillo, pero ya me encargaba yo de soltarle alguna que otra de vez en cuando, para que no se pasara. Aunque se podía permitir el lujo, porque la verdad es que era hábil tramando planes, recodando cosas y relacionando tonterías... bueno, vale: deduciendo hábilmente, sí. Y, la verdad, es que era él quien casi siempre solucionaba los misterios. Él creó la transmisión "Fantasma a fantasma" (... que no pude evitar recordar con cariño la primera vez que me hablaron del coste computacional exponencial) y la marca de los tres interrogantes ("???") como método secreto de comunicación (blanco para Jupe, azul para Pete y verde para Bob). Y se pasó días calculando por aproximaciones sucesivas el número de alubias blancas que había dentro de un tarro, ganando el derecho a utilizar un Rolls-Royce con chófer (Worthington) durante 30 días de 24 horas... Me dejó tocada en "El misterio de la Sombra Riente" al descubrirme los misterios del Kookaburra, pero cuando caí rendida a sus pies fue al leer "El misterio del Loro Tartamudo" y le vi ir resolviendo sucesivos acertijos que formaban la secuencia de pistas necesarias parar encontrar una valiosa pintura perdida... Pero, por supuesto, no se lo dije ni una sola vez.

En fin, cuántos buenos momentos imaginando una película mucho más divertida que la que no me dejaban ver en la tele... Eso sí, por desgracia, creo que nunca resolví un misterio con ellos: me quedaba dormida antes.



1Bueno, tengo 25, pero esos 5 últimos los compré y leí ya mayor... Nada comparado a la locura de los 12 años ;-)



11 comentarios:

Víctor Alós dijo...

¡Grandes momentos en papel y tinta!

Mi primer libro "serio", que casi escandaliza a media familia fue "El Misterio del Espejo Embrujado".

Emoción y aventura de la mano de tres muchachotes que al crecer (ellos, digo) perdieron la grácia.

Cuantas horas, caray...

Un saludín

PepeDante dijo...

Oh, sí, yo también estuve en muchos de esos misterios. Y debo decirlo, Yo resolví el misterio del loro tartamudo ANTES que Jupiter. No me lo podía creer.

servidora dijo...

Je!! ¿qué pretende usted joven, que caiga rendida a sus pies? ;-) XDDDD

"...encerrado en un tubo de plomo". Pete ¿con qué golpeaste a..?

:-D

¡Mecachis! Y los tengo en casa de mi madre... ¡Voy a tener mono hasta el verano! :-)

Anónimo dijo...

Yo leía las aventuras de la familia Hollister.

:)

servidora dijo...

Toma!!! Y los 5, y Torres de Mallory, y las historias de Sissi, y Puck, y Julio Verne, y Salgari, y los pesquisidores, y Guillermo, y....

...pero... jo, ninguno ganaba a Jupiter Jones :-)

Víctor Alós dijo...

En España teníamos a Los Jaguares.

Orden y método, nunca fallaban.

Los Hollister eran unos moñas, pero se dejaban leer.

Un saludín

José Luis dijo...

¡Cielos, de pequeño odiaba a los tres investigadores! ¡Y todavia más a Los Cinco! Cuando yo, lo más emocionante que hacía en verano era acompañar a mi padre a su trabajo y hacer prácticas de jardinero (plantando cualquier cosa que fuera de color verde) y de ingeniero de canales (montando minitrasvases con trozos de tubo y mangueras de goteo), esta gentuza corria las aventuras más increibles una vez tras otra. Y no paraban, en verano, en semana santa, siempre la estaban liando. Y siempre se salían con la suya, los cabrones, para mi que los malos debían ser los mismos que luego ficharon para hacer El Equipo A (mucha mala leche, pero eran unos inutiles). Y encima tomaban pasteles de carne y bebían gengibre... ¿no podian beber coca-cola, como todo el mundo? ¿Y como leñe se puede beber el maldito gengible, si es una raiz? ¿Y a quién narices se le ocurrió meter carne en un pastel? ¡Que asco!

A pesar de mi odio visceral, me leí las dos colecciones de cabo a rabo, pillando los libros cada 2 semanas de la biblioteca de la calle Mayor primero, y de la recien inaugurada biblioteca de Rafalafena después. Cuando los acabé no sabía que coger, y encontré en la sección infantil/juvenil un librito de tapas rojas que explicaba como hacer un cutre simulador de una compañia aerea en una cosa llamada "BASIC". Me senté delante del PCW, empecé a escribir y... bueno... hasta el día de hoy.

servidora dijo...

José luis, ¡por favor!, no confundas a los 3 investigadores con los 5, que son los que andaban siempre de acá para allá.. cuando no se quedaban en villa Kirrin ¡lo que me ponía los dientes más largos!

:-)

Y tienes razón con lo de la cerveza de gengibre... cuando empezaron a comercializar el "ginger ale" en España, lo que me jarté de reír :-)

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

sissi y yo
Sissi y yo el libro ,este es un blog, especialmente para los simpatizantes de la emperatriz Sissi.

Especialmente comentarios y preguntas del libro ,mas popular de la wel en el se trata de la reencarnacion, de Sissi ,la cual la coloca a esta mujer como una autentica revolicionaria da tus comentarios sobre lo que te parece la pagina es www.sissiyyo.es.mn

Su escritora ,como asi tambien en su momento el cadigo d, nesecito de ustedes para dejar su comentario o su polemica, no tengas miedo opina la pagina mas visitada de la web, mundial Y QUEDA EN LA HISTORIA ,gracias por sus respuesta, la colaboracion de BARRIO 305 Y OTROS TANTOS FOROS Y BLOG

SU AUTORA ES TITANIADOS