sábado, 26 de enero de 2008

Mi blog y yo




"Ojo, Servidora, que los blogs tienen vida propia y se van por donde ellos quieren... Bienvenida al club!"


Esto me lo decía Montse cuando me regalaron el blog; os lo comentaba el otro día, mientras mostraba mi acuerdo lo que me había dicho. Y me han preguntado que cómo es eso posible. Voy a intentar describir lo que me ha pasado a mí.

Antes, me gustaría hacer mención a dos entradas que leí hace algún tiempo. Una es de Ana, y ya me gustaría enlazarla, ya, pero esta buena mujer lleva una temporada de una blogofagía subida (¡me río yo de Cronos devorando a sus hijos!) y, para desesperación de los que disfrutamos leyendo lo que escribe, se dedica a borrar sus huellas por la blogosfera... Así que tendréis que conformaros con que la cite de memoria. Decía Penélope Ana, algo como esto: "Cuando abres un blog, tienes la tentación de iniciar una serie de declaraciones inconfesionables aprovechando el anonimato, decir algo como "me llamo XXX y soy adicta al chocolate", pero acaba venciéndote la tentación de ir contando a tus amistades que tienes ese blog, porque quieres que te lean... y ya no puedes ser tan sincera como quisieras...". A lo que yo añado que si eres profesora y sabes que te leen tus alumnos ¡pues qué os voy a contar! :-)

Emilio tiene otra entrada en la que explica muy bien otra de las cuestiones que me llevaron a esta reflexión:

"Probablemente todos nos hemos topado alguna vez con una persona o un tipo de personas especiales (a las que Dani llama "personalidades 6P"); personas que por el mero hecho de estar ahí, son capaces de hacerte sacar lo mejor que llevas dentro, de convertir en acto todas tus potencialidades."

Juntando estas dos reflexiones, que no son mías pero que cuando leí me hicieron exclamar "¡Eso era!... eso era lo que yo quería decir", y mientras vigilaba a la Luna, el otro día, mientras me dirigía a Alcalá de Henares a unas horas en las que debería estar durmiendo y no pegando botes en un autobús, se me ocurrieron unas cuantas tonterías de las mías. Y les llamo tonterías porque no cambiarán ni el rumbo del universo ni el sentido de la vida, pero son lo suficientemente importantes como para optar a ello.

Sí que es verdad, sería estupendo poder escribir un blog completamente anónimo y poder ser completamente sincera. Pero, de verdad que creo que si caemos en la tentación de decir a los demás que tenemos un blog y si necesitamos que nos lean es, precisamente, porque sabemos que eso provocará una reacción; intentar sacar cosas del interior, vaciar las alforjas, ya sea para bien... o para bien. Y, bueno, en mi caso, con respecto a que me lean mis alumnos, pues ¿y qué? No creo haber escrito nada en este blog que pueda escandalizarles más que cualquier cosa que les diga en clase. Por no perder de vista el pequeño detalle de que creo que son personas humanas. Y creo que si ellos no caen en que yo también lo soy, pues ellos se lo pierden.

Sí, te exiges cosas a ti misma cuando escribes un blog. Te exiges sinceridad, cuidar lo que escribes en la forma, en el fondo y en el tema. Estar expuesta a lo que puedan pensar los demás es un ejercicio de reflexión que creo que da frutos. Sobre todo, el día que te das cuenta de que tú misma eres una de las lectoras del blog, y que eres la única a la que no puedes engañar. O eres la única a la que si engañas, peor para ti.

Y te obligas a sacar lo mejor de ti misma en eso que escribes. Empiezas preguntándote qué escribir, y un día encuentras historias que te han ocurrido y te han tallado, que querrías haber contado y aprovechas la oportunidad. Otro día, encuentras algo fascinante y necesitas compartirlo, no sé si tanto por generosidad como por un afán de explicar qué sientes y qué cosas te gustan. Empiezas a atreverte a tejer esas narraciones que a veces te asaltan y que no sabes si serán o no interesantes, pero que llevan siempre un trozo de ti. Así, hasta el día en que te sorprendes escribiendo porque necesitas hacerlo, porque es una forma de sacar pesadillas de tu cabeza, de exorcizar miedos y demonios, de poder dejar constancia de un momento de felicidad -como si tuvieras miedo de que no vaya a repetirse y necesitaras esparcirlo, aunque sólo sea poder encontrártelo un día que estás deprimida y darte cuenta de que no fue un sueño-. También cabe la denuncia y hasta el derecho al pataleo.

Pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que, en ese proceso, yo era una mandada. Todavía no sé si mi vida hubiera discurrido como lo ha hecho en estos últimos meses, si no me hubiera enfrentado a ella de forma periódica por culpa del blog; si no hubiera tenido un sitio donde expresar lo que se pasaba por mi cabeza, en un formato que me permite ordenar pensamientos y sentimientos, que me obliga a ver mis cosas desde fuera, como si leyera sobre otra persona y me costara menos ser imparcial, ver mis fallos y mis aciertos... y sabiendo que me leen, que hay alguien por ahí fuera que se puede estar formando una opinión, buena o mala, sobre lo que siento, y en esa coyuntura, lo único que puedo intentar pretender ser es yo misma, poniendo empeño en no distorsionarme. La recompensa está, precisamente, en leer esos comentarios que te animan o ver en tus estadísticas que hay quien sin nunca decir nada, vuelve y sigue compartiendo contigo esas tonterías... esas tonterías que ni cambian el viaje del universo, ni el sentido de la vida, pero que son tan importantes porque son tu propia vida... tu propia vida, eso tan insignificante si lo comparas con la galaxia y eso tan importante como para ser lo único por lo que merece la pena vivir.

Mi blog se ha ido por donde ha querido y me ha llevado con él. Y le doy las gracias, porque eso me ha permitido llegar a vosotros. Y llegar a mí. Seguimos de viaje, promete seguir siendo divertido...



Actualización (27/01/08): Mejor que leáis el original... ¡Gracias, Ana! :-D

11 comentarios:

servidora dijo...

Ana, si me lees: perdóname por ser tan borde, pero te echo de menos :-) ;-)

Mashi dijo...

El final del texto (bueno, y el principio) me recuerda al texto "Un punto azul pálido" de Carl Sagan, que vino inspirado por una foto de la tierra:

http://www.youtube.com/watch?v=Gh6ulPNrGdk

Annie dijo...

Aquí te dejo un regalo:
http://divannie.wordpress.com/2006/03/16/hola/

Gracias por acordarte y por echarme de menos, lo de la blogofagia me lo estoy quitando, y la verdad es que duermo mejor (y mis digestiones no son tan pesadas).
Un beso.
Penélope... digooo Ana :)

servidora dijo...

Vaya, pues a eso me refería.

Va una y escribe tres cosas en su blog y entonces le ponen comentarios... en uno la comparan con un vídeo de una de sus series favoritas (ni de coña, Mashi, pero ¡gracias! es un honor) y en otro le regalan una entrada que me encanta ;-)

:-D

Natxo dijo...

glo, un regalito de los que te gustan en mi blog, chicas de garaje de los 70. que los disfrutes y "fes bondat"

servidora dijo...

Natxo, dicho así parece que me pirro por las treintañeras, diantres ;-) XDDD

... ya voy, gracias por el toque :-D

luen dijo...

Aun me acuerdo de cuando solo eras bloguera pasiva.
Yo también espero que tu blog siga para adelante durante mucho tiempo.

servidora dijo...

Comentarista, querrás decir, no pasiva (refleja) ;-)
Besotón, meu... :-)

bonZo dijo...

Yo no tengo ninguna duda, ¡me escandalizaba mucho más lo que nos contabas en clase!

Jb dijo...

Soy de la opinión, de que seguir escribiendo un blog, ser asiduo a ello, es también una forma de expresarte a los demás. No solo de ordenar los pensamientos de uno.
Creo sinceramente, que si no leyera nadie más el blog que estás escribiendo, no lo escribirias.
Es esa necesidad humana propia de expresarse públicamente lo que nos incita a seguir escribiendo en cada momento esos comentarios, opiniones, historias própias, que de otra forma no contarías.

servidora dijo...

Por supuesto, estoy de acuerdo contigo ("Exhibicionismo Impúdico" es una novela de Sharpe que te recomiendo.. y lo primero que se me viene a la cabeza al pensar en el tema :-))

Pero creo que también me exhibo ante mi misma. Y, a veces, hasta me gusto y todo :-P

Por cierto, b0nz0, qué fácil es escandalizarte mujer XDDD... no, si ya lo decía yo... tanto enseñar el autómataaaaa...