domingo, 26 de octubre de 2008

Tú lo puedes decidir



El acceso de tos le obligó a incorporarse súbitamente; se sentó, quedando al borde de la cama, intentando contener con las manos esas explosiones que parecían que iban a vaciarle el pecho... expectoraciones que sonaban demasiado rudas, demasiado cavernosas, como si todo por dentro estuviera demasiado seco, demasiado hueco, como si se hubiera vaciado. Al mismo tiempo, creando un contrapunto monótono y exasperante, podía oír un murmullo gangoso, ronroneando dentro del tórax, como si un pequeño gato se hubiera empeñado en crecer dentro de sus pulmones... Y en cada arranque de tos su cabeza estallaba con fuerza, sintiendo como si su cerebro fuera una masa esponjosa, lanzada con fuerza hacia las paredes de su cráneo.

Paró, por fin; la tos le dio una tregua y cayó sobre el colchón, cediendo a un agotamiento súbito. Aún no se atrevía a separar las manos, pero no sabía si era tanto por contener nuevos ataques, si para protegerse dentro de esa ilusión de estar recibiendo un abrazo. Se sentía bien sintiendo ese abrigo, aunque fuera falso, aunque fuera una ilusión, un paraguas contra la soledad. Contra la soledad que le había acompañado durante la noche y que seguía allí cuando había abierto los ojos, unos minutos antes, sin poder evitar un escalofrío en todo su cuerpo a pesar de la tibieza del lecho. Notaba la cama vacía, incluso a pesar de su propia presencia.

No había dormido bien; primero le echó la culpa al ruido que subía de la calle. Por algún motivo -¿realmente lo necesitaban en aquella ciudad?- a medianoche habían decidido celebrar algo con una ráfaga de cohetes. Ese ruido le había despertado. La insolencia de la farola, tan amarilla, y las conversaciones que subían enredadas en su luz, habían servido de excusa para mantener sus ojos abiertos de par en par. El malestar del pecho, esa piedra que parecía oprimirle el abdomen contra el estómago, ese estómago que parecía estar comprimido hasta desaparecer, las tripas que parecían estar entretejidas como en una urdimbre orgánica... todo su cuerpo tratando de expulsarle; y no podía dormir, y las conversaciones parecían meterse hasta la almohada y la luz se estaba haciendo casi sólida en los pequeños resquicios de la persiana. Y tampoco podía llorar. Y no sabía muy bien cuánto tiempo estuvo así, notando todos y cada uno de sus síntomas y pensando si debía arrepentirse de la decisión tomada... Había perdido la cuenta de las campanadas que el reloj de la sala había cantado mientras permanecía inmóvil e insomne.

Pero eso había sido anoche. No podía demorarse más. No quería demorarse más. Debía decidirse.

Imaginó que era fuerte, que estaba fuerte. Quizá, durante el ataque de tos había expulsado algo más que aire, babas y regusto de mocos. Puede que, incluso, su cerebro se hubiese reacomodado en uno de aquellos lanzamientos.

Ocurrió. No habría vuelta atrás, no habría otro más. Se disfrazó de falsa serenidad, se sentó de nuevo al borde de la cama y lanzó un pie inspeccionando el suelo, a la caza de unas zapatillas que nunca estaban en su sitio; se las calzó y se levantó. Fue a la ventana y abrió la ventana. Por fin había amanecido un día azul...


Final alternativo (a):

... y no lo dudó más: del bolsillo de la chaqueta cogió el móvil, lo conectó con un gesto algo dramático y se dispuso a marcar aquel número por última vez.


Final alternativo (b):

... y no lo dudó más: del bolsillo de la chaqueta cogió el paquete de tabaco, lo arrugó con un gesto algo dramático y lo tiró a la basura.


13 comentarios:

servidora dijo...

Creo que lo he complicado demasiado para la broma que pretendía hacer :-)

En fin, vosotros diréis. Pero quería jugar a dejar cosas ambiguas. Así que, por favor, decidme:

- Al leerlo ¿pensabáis en un prota chico o en una prota chica? ¿Por qué?

- Al leerlo ¿os pega más el final (a) o el final (b)?

¡¡Gracias!! :-)

Jaco dijo...

Yo he pensado en un prota chico, y me esperaba más el final (a).

Será que me siento identificado con todo lo que leo, jaja.

servidora dijo...

Empático... digo ¡¡simpático!! ;-) :-P XDDD

Señor R dijo...

Chica y final A. Pero me quedo con final B. Y sigo con chica. El final B me gusta más pq siendo una prota lo de la llamadita para decirle a "él" que a la mierda pues es algo tipicalis. Y además tirar con el paquete de tabaco cuando estás reventando de tos es casi un clásico y a mi lo clásico me mola :)

Alicia dijo...

Chico y final B.

Avelino Font Franch dijo...

Imáginaba chica, quizá porque lo que escribes tú lo identifico contigo inconscientemente.
El final b, indudablemente.

servidora dijo...

Jopé, empate :-)
De género y de finales :-D

Mars Attacks dijo...

Prota chica, porque no dice cosas como "se cagó en la hostia de la tos que le había entrao y luego se rascó las pelotas antes de darse media vuelta y seguir durmiendo". Y, aunque el "a" deja la historia más abierta y es mucho mejor, el "b" me deja más tranquilo.

Mars Attacks dijo...

Y si toda la historia la has parido tú, escribes mucho más mejor de lo que pensaba.

Alicia dijo...

Ya te dije que os tengo que publicar un libro :D

servidora dijo...

Me temo que estoy a punto de hacer una pregunta idiota, pero ¿desde cuándo eres Alicia y dónde has dejado a ZonaLunar? :-D

ZonaLunar dijo...

Es que el correo de gmail que utilizo no es el que en su día vinculé con el blog, así que cuando estoy mirando mi correo y me da por contestar algún comentario me lo hace con otra cuenta que no es la de ZonaLunar, pero ella sigue viva :D o eso creo ...

Guti dijo...

Chica por culpa tuya y por ser tu blog. Me sorprendería menos el final A porque todo es muy misterioso y ese también.

Escribes bien, sí.