jueves, 2 de noviembre de 2006

Michi

Parece que más allá de lo que nosotros queramos, cuando algo se tuerce, se tuerce. Si os digo que Michi se ha muerto, me diréis que quién es Michi. Aquí resumía Montse su historia.



... Cuando les he dicho a los críos lo que ha pasado, Carlos ha salido del coche disparado y la ha cogido en brazos. Volvía andando al coche "¡llévala a algún sitio, mamá!" cuando ha dejado de moverse. Se le ha muerto en los brazos. Y él se ha sentido tan mal. Él es quien ha dejado la puerta abierta y no se ha dado cuenta de que se salía. Él es quien me ha dicho que estaba dentro, cuando estaba fuera. Es un niño tan responsable y se sentía tan mal. ¡Qué pena me ha dado escucharlo!. No ha parado de llorar en el coche. Ni yo. Joder, vaya mierda.

Lo siento mucho, siento que haya acabado así la historia...


Creo que una canción de Serrat decía que "de vez en cuando la vida nos gasta una broma y no despertamos sin saber qué pasa, chupando un palo sentados sobre una calabaza". Hoy estamos unos cuantos así.

Intento ser optimista y sacar algo positivo de todo esto. Michi ha estado feliz, primero con José Luis y luego con los chiquillos. Montse me decía que en la calle hubiera acabado mal y, además, sin haber conocido ni mimos ni cariño. Estoy de acuerdo con ella; aunque me sabe mal por Carlos, que hoy ha tenido que aprender una lección muy dura. Y, de verdad lo digo, no es un niño que necesite de este tipo de lección.

Pero igual Michi ha querido enseñarnos más cosas. Gracias a ella, y a las peripecias de José Luis cuando intentaba encontrarle sitio en un refugio, nos hemos enterado de que en Castellón no hay servicio de recogida de animales abandonados, por ejemplo. Igual Michi quería que nos enterásemos (o de que no nos olvidásemos) de que hay muchos animalitos pasándolo mal por ahí fuera, muchas veces por nuestra dejadez y nuestro egoísmo. E igual su corta historia podría servirnos para hacernos el propósito de intentar ser algo más conscientes y respetuosos, con perros, con gatos, con las otras especies que soportan a estos vecinos tan gorrones e insensatos... empezando por nuestra propia especie.

Hemos quedado que esta noche, cuando estemos todos, la enterraremos en el jardín. Carlos me lo ha pedido esta mañana: "vamos a llevarla algún sitio donde la entierren, o la enterramos nosotros". [..] Dice Conchita (la profesora de Carlos) que está con los ojos llorosos, que dice que le duele la cabeza. Pero él no le ha contado lo que había pasado. [..] Qué día tan gris... está como todos los que hemos conocido a Michi.

Vamos a adoptar a otra gatita, la veterinaria nos ha dicho que hay muchas esperando una casa. No es para sustituir a Michi. Es, quizá, para darnos la oportunidad de demostrarnos que somos capaces de hacer bien las cosas. Y para seguir disfrutando de un cachorrito, que mira que son divertidos.



¿Ves Michi? Tu final tampoco va a ser un final, va a ser un principio, bonica, guapetona... Y no te vamos a olvidar. Seguro.

2 comentarios:

Bridget dijo...

Hasta otra Michi, saluda a mi Gala que estará donde van todos los animales buenos y los malos.

Mars Attacks dijo...

Jou, estas historias te chafan el día. Yo suelo ser más... ¿pragmático? en este asunto y pensar que, al fin y al cabo, todo el Universo se va a espachurrar un día u otro, así que a tirar p'alante como buenamente se pueda.
Por experiencia sé que lo mejor que se puede hacer en estos casos es apadrinar a otro animalete necesitado cuanto antes (sobre todo si eres un niño). La ilusión enseguida le gana al mal rato.

P.D.: Sobre todo si es un niño el que pierde al animal, quiero decir, no que se apadrine a un niño -que tampoco está nada mal-, ni que un niño sea un animalete -que también-.