martes, 6 de mayo de 2008

Espejo de dos vistas


Juguemos a que existe alguna manera de atravesar el espejo


Me senté delante del espejo, en penumbra; para iluminarlo, tenía que usar una palanca, pero no pude: miré a su través y me dejé arrastrar por la imagen de un barranco a mis pies, un acantilado cortado a plomo sobre una costa abrupta en la que rompían las olas. Y me mareaba y me sentía caer. Y me aparté gritando...

Volví a sentarme, volví a mirar a la palanca, pero seguí sin poder accionarla: estaba viendo, a través del espejo, una botella morada, una botella con flores muertas, olor a vómito, a sangre seca. Estaba llena de limo, la cubrían babas que me daban naúseas. Y me retiré, muerta de asco...

Lo intenté de nuevo, pero ni siquiera vi la palanca esta vez: una nube de humo gris y plomiza me envenenó la cabeza. Me secó la garganta y no me dejaba respirar. Tiritaba. Boqueaba y mis piernas se doblaban. Tuve que salir de allí, perdía la orientación y tosía y me ahogaba...

No sé si fue el último intento, no sé si fue el primero, no sé cuándo ocurrió y cómo me afectó, cómo influyó en el resto de las visiones... pero fue la peor y ni siquiera sabía que había algo a mi alrededor, sólo podía mirar a través de aquella ventana... el color rojo haciendo daño a mis ojos, dando paso al amarillo quemando mi retina, amarillo doliéndome, mientras olía a azufre, mientras me quemaba con el olor a azufre, con el recuerdo del azufre surgiendo de donde no debería haber surgido, azufre nacido de la luz del Sol, luz del Sol transformada en azufre para hacerme daño en donde más daño podía hacerme, en donde más podía corroerme y escarbarme. Naranja fétido para romper la poca magia que quedaba. Y sólo pude llorar y ni siquiera me aparté.

Me diste la mano y me enseñaste la palanca mientras te ponías al otro lado. Y te vi allá, a través del espejo. Sonreías.

Tardé mucho tiempo. Me atreví a extender la mano y usé la maldita palanca de una maldita vez. Y entonces, por fin, se iluminó el espejo. Confié en ti. Dejé de ver a través de él y me pude ver. Me atreví a mirar. Me vi feliz, sonriendo.

Poco a poco me invadió la paz. Muy poco a poco, fue lento. Seguías al otro lado, pero persistía el recuerdo de lo que había visto antes. Cerré los ojos muchas veces. Los volví a abrir. Me atreví a sonreír porque me sentía feliz. Y me atreví a mirar otra vez. Me volví a ver feliz, sonriendo.

La luz no se apaga ya. Sólo es un espejo y me refleja a mí.

Oesed

Y recordé que una persona feliz podía utilizarlo como un espejo normal, para verse como es.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Cando naceu o barrio de San Valentín en Fene.
+ info en:

http://www.radiofusion.eu/rfusion/emisoras/ferrolterra/san_valentin_lembra_aos_seus_fundadores

Jb dijo...

Lo has sacado de algún sitio? Me parece muy bueno el texto, la verdad.

servidora dijo...

Pues gracias :-)
Lo he sacado de la cabeza. A ver si es verdad de verdad que lo he sacado de la cabeza de verdad :-)

Jb dijo...

Jo.. ya tardas en escribir un libro e XD

No me había dado cuenta de la firma al principio. Oesed ^^

Mars Attacks dijo...

Pos yo pensaba que era un extracto de algo escrito por ese tal Oesed, he tardado en caer. Adormilado que estoy... Ah, y muy buenas las dos últimas entradas :D

Va, y el resto también :P

pikinb dijo...

Completamente de acuerdo con jb. Para cuando el libro?

;)

servidora dijo...

Pues habré sido demasiado sutil con lo de Oesed, pero eso ya lo han usado antes :-)

(Eso sí, como Erised :-D)

pikinb dijo...

Oesed lenoz arocut edon isara cut se onotse

un beso