martes, 30 de enero de 2007

Fragilidad. O no.


El otro día, al echar mano al frasco de colonia, se me cayó en el lavabo. Ni me lo creía al ver que seguía intacto. Me eché la colonia como si nada y me fui a la habitación. Desde allí oí a María, que había entrado en el cuarto de baño: "¡Halaaaaa! ¡Mamá, el lavabo está roto!". Efectivamente, como consecuencia del golpe el lavabo estaba completamente rajado de parte a parte. Hubo que cambiarlo.

Ni lo había pensado. Ves un frasco de cristal, ves un lavabo y, ante el choque, al ver que lo que crees más frágil (el cristal) está intacto, pues ni te molestas en mirar al otro implicado.

De esta historia se podrían extraer varias sesudas moralejas: que si personas aparentemente fuertes resultan luego ser un desastre ante una contigencia, que si personas aparentemente débiles de repente se crecen... Lo dejo al gusto del sufrido lector.

Yo lo he contado porque llevo varios días pensando en la botella de colonia y en Ernest, un chaval empeñado en sonreir aunque todo en su vida iba sobre ruedas. Pero literalmente, vaya. Era muy frágil físicamente, pero no se rompía el muy cabezota, no... Insistía, insistía, se lo curraba, se empeñaba, volvía, se cabreaba, se lo volvía a currar y, al final, lo conseguía. Por aquí quedó una pandilla de lavabos rajados que le echan de menos...

No cal dir-te adéu, el teu somriure sempre ens acompanyarà


10 comentarios:

rpm dijo...

Después de leer esta bonita historia llego a la conclusion de que la dureza puede llegar a ser muy frágil

Mars Attacks dijo...

Siempre admiré que fuera de los pocos de clase capaz de rayarle el coche al profesor sólo "con lo puesto". Pero admiré mucho más que no lo hiciera :D

Me ha hecho relativamente gracia (lo siento por lo del lavabo) lo de la colonia. Me ha traído el recuerdo de infancia de una colonia que me regaló mi abuela en una época en la que estaba malo (en realidad, siempre estaba malo de pequeñito). Me levanté de la cama de mis padres un poco débil todavía después de varios días con fiebre, para llevar el tarro a mi cuarto, al final del pasillo. No sé cómo me las arreglé para que la colonia resbalara entre mis dedos nada más cruzar la puerta del cuarto de mis padres. La colonia se estrelló en el suelo, y yo me quería morir de pena por haberle hecho un feo tan grande a mi abuela. De paso, me llevé un rapapolvo de mi padre por ser tan patoso, aunque mi abuela enseguida dijo que no pasaba nada y que ya me compraría otra. Aún hoy me da mucha rabia y pena lo que pasó. Además, me gustaba mucho cómo olía, era mi favorita.

Bueno, fin del canal temático "los fantasmas del pasado". Ya me he puesto a llorar otra vez. Estaré regloso... Ea, a la cama pues. Boas noites y doces soños.

servidora dijo...

Bienvenido, rpm.

Buf, 1001, yo todavía me acuerdo de la que líe.. pero me provocaron. A ver, la vecina de arriba no estaba, llegan los cristaleros, dejan un cristal para el ventanal de su sala en mi casa... en concreto, en MI cama... llego, veo el cristal y me sentí una princesita con cama de cristal que debe quedar como muy regio ¿no? Pues os podéis imaginar cómo quedó el cristal cuando me acosté encima... pasé 8 horas sin salir de debajo de la mesa de la cocina :-|
Por cierto, tú también... curioso :-)

Avelino Font Franch dijo...

Sí, yo también. Y también echo de menos a Ernest. Vemos reflejada en él la fábula del roble y el junco.

servidora dijo...

No Avelino, no te me pongas serio que no quería ser yo tan trascendental... el "tú también" va sobre mi encuesta de abuela favorita :-)

Avelino Font Franch dijo...

El primer yo también iba dirigido a la abuela, el segundo a Ernest.
Y respecto a lo trascendental, pues mira, es invierno, está nublado, llueve, te pones a hablar de Ernest... Si es que es inevitable.

servidora dijo...

Vale, voy poniendo un poco de sol liofilizado en el microondas (oye, y si funciona ¿qué? :-))

Laura dijo...

si funciona me pasas un poco :) aquí parece que empieza a salir el sol, ha ido bien el invento?

Mars Attacks dijo...

http://bp1.blogger.com/_SH_LCjZJlNw/RcCYtV6mD1I/AAAAAAAAAAw/e7MTg9KYlaY/s1600-h/ngendros69.jpg

Ya, yo tampoco sé qué hago despierto a estas horas.

Olga dijo...

Ojalá todos fuéramos un poco Ernest.